Puede que hayas oído hablar de Alcohólicos Anónimos (AA), por ejemplo, y es que la terapia de grupo es utilizada ampliamente en diversos sectores de la salud y alrededor de todo el mundo. Es un tipo de tratamiento en el que se junta a un número de personas, entre 5 y 15, con la misma necesidad, para poder ir contando cada uno su experiencia y poder recibir una respuesta de los demás asistentes, es decir, el grupo mismo se va ayudando mutuamente con la guía o ayuda de un profesional. La historia, brevemente, de AA: surgió en 1935 en Estados Unidos a raíz de que un hombre consiguiese dejar de beber después de varios intentos, todos fallidos hasta ese momento, por lo que buscó a una persona que también fuese alcohólica para contarle su experiencia; al principio de empezar a contar sus vivencias en la sobriedad—estado en el que no estás borracho—se dio cuenta de que sus deseos de beber iban disminuyendo según ayudaba a otros a dejar de beber.

Se ha visto la eficacia—además de estar validada científicamente—de la terapia de grupo en pacientes con ansiedad, estrés postraumático, adicciones, enfermedad crónica, duelo, traumas, y un largo etcétera. En este caso, nos vamos a centrar en el ámbito de las adicciones.

Una de las cosas que más dolor y sufrimiento causan a las personas cuando estamos viviendo una pérdida, ansiedad, estrés, algún trauma o cualquier otro problema, es pensar que estamos solos, que nadie ha pasado o sentido lo que yo, por lo que sentimos que nadie nos entiende ni nos comprende y, por ende, no pueden ayudarnos.

El objetivo de la terapia de grupo es hacer ver a los integrantes que no están solos, que hay más personas pasando por lo mismo que ellos, que sus sentimientos son validos y que van a estar acompañados en todo este proceso. Es común que los pacientes de adicciones se aíslen y/o sientan vergüenza por lo que sufren y eso desemboca en un déficit y deterioro de las relaciones sociales, por lo que un grupo terapéutico facilitará que fomenten las relaciones.

Uno de los pensamientos más comunes que encontramos en la terapia de adicciones es la idea de que “yo controlo”, en la que las personas piensan que ellos pueden parar cuando quieran, que lo pueden dejar o que, realmente, no es para ellos una adicción ni sienten la necesidad de consumir, estando en una constante etapa de negación.

Los grupos terapéuticos también influyen en esta perspectiva, ya que se podrán ver las diferentes etapas por las que se pasa en el camino hacia dejar el consumo y habrá un contacto con la realidad, se fomentará la empatía, apoyo social, se identificarán con los demás y, muy importante, la sensación de pertenecer a un grupo. Esto mismo, favorece en la motivación de la persona a seguir en el tratamiento.

En Centro AUPA contamos con psicólogos y psiquiatras expertos en terapia de grupo, que saben generar y mantener atmósferas de bienestar, cómodas y agradables. Todo lo que se hable en los grupos es estrictamente confidencial y terapéutico.

Marta Gómez M-36204

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