Desde hace años, las investigaciones sobre el tipo y número de bacterias y hongos que habitan de forma natural y simbiótica nuestro aparato digestivo y su relación con nuestro estado de ánimo y conducta, están dando luz a la íntima relación entre este verdadero ecosistema y el cerebro.
El aparato digestivo posee alrededor de 100 millones de neuronas. Hasta hace poco creíamos que regulaban parte de los procesos digestivos, sin tener mayor trascendencia en ninguna otra actividad de nuestro organismo y mucho menos en nuestra conducta o en la aparición de enfermedades mentales.

¿Qué es un ecosistema?

Es un sistema biológico formado por una determinada comunidad de seres vivos que habitan el medio natural en el que viven. En nuestro caso, son las bacterias, virus y hongos que viven dentro de nuestro aparato digestivo de forma simbiótica con él. Nosotros les aportamos nutrientes, calor y humedad y ellos, a cambio, fabrican diversas sustancias que son necesarias para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo.

A lo largo de los años, se han ido descubriendo cada vez más funciones de estos “microscópicos amigos” que fundamentalmente están relacionadas con la adquisición de diferentes nutrientes.

Los últimos descubrimientos han puesto en nuestras manos la evidencia de múltiples y extraordinarias funciones relacionadas, en primer lugar con una íntima relación con nuestro Sistema Inmunitario y lo que es más sorprendente, con el funcionamiento de nuestro cerebro.

En algunas publicaciones se ha podido demostrar que la composición de la microbiota intestinal era diferente en las personas adictas que en las personas no adictas, y ello llevó a formular diferentes hipótesis de trabajo para buscar la causa.
En particular se demostró que la composición del ecosistema del aparato digestivo de las personas diagnosticadas de alcoholismo y de los adictos a la cocaína, diferían, notablemente, de los individuos no adictos.

¿Cuál era la diferencia?

Existe hoy evidencia científica, de que en nuestro ecosistema intestinal, nuestros compañeros de viaje, bacterias virus y hongos, producen una parte mas que importante de los neurotransmisores, sustancias con las que se comunican nuestras neuronas, con las que funciona y alcanza el equilibrio nuestro cerebro.

Hoy sabemos, que buena parte de estas sustancias, sobre todo Serotonina y Dopamina, son producidas en nuestro ecosistema bacteriano, y que cuando este no se encuentra en equilibrio, y no produce estas sustancias en cantidad suficiente, podemos desarrollar Ansiedad, Depresión, Autismo, Párkinson e incluso esquizofrenia.

Los alcohólicos tienen alterado también dicho ecosistema, por lo que su producción de serotonina y Dopamina está desequilibrada y esto parece tener una íntima relación en el desarrollo de la adicción y también con una mayor dificultad a la hora de dejar la bebida.

Si lográramos restablecer el equilibrio de su flora intestinal sería de gran ayuda en su recuperación.

Estamos a tu disposición para aclarar cualquier pregunta sobre este interesante tema.