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Ansiedad

La ansiedad es una sensación que puede aparecer de forma normal en la vida diaria ante situaciones sociales o de peligro que así lo requieran. Se denomina trastorno de ansiedad cuando de forma continuada se reacciona con excesiva intensidad ante las situaciones conflictivas normales en la vida diaria, produciendo un bloqueo emocional que impide la búsqueda de las soluciones necesarias para resolver el problema. En algunas ocasiones el bloqueo es de tal intensidad que llega a una verdadera sensación de pánico.

Es una reacción, desproporcionada ante una situación, que no corresponde a un peligro real y se puede extender durante mucho más tiempo del debido, interfiriendo con cualquier actividad y que lleva al paciente a intentar evitar las situaciones que la provocan… evito ir a clase, evito el contacto con amigos, falto al trabajo… etc.

En general, los trastornos de ansiedad suelen comenzar de forma temprana, durante la infancia y adolescencia, lo que podría estar relacionado con un mal aprendizaje de los recursos educativos necesarios para enfrentar los problemas. Siendo incapaces de gestionar cualquier malestar por pequeño que le pueda parecer a otras personas. Sin duda su sufrimiento es real y se debe proporcionar atención a quién lo padece.

En situaciones conflictivas, todos sentimos ansiedad, lo que permite prestar máxima atención a los acontecimientos y así conseguir “buscar” la mejor solución. Es decir, la ansiedad, cuando la persona tiene los recursos educativos necesarios, es una herramienta indispensable para poder resolver los problemas, prestándonos un gran servicio para seleccionar los detalles más importantes de lo sucedido.

Si estos recursos están mal aprendidos como es el caso de: situaciones traumáticas durante la infancia o la adolescencia, sistemas educativos inadecuados, o están alterados por otras causas como, enfermedades orgánicas: Diabetes, Enfermedades Cardíacas, Enfermedades Respiratorias, Enfermedades Degenerativas… etc. Abuso y Síndrome de abstinencia de sustancias psicoactivas, ilegales o legales, alcohol, cocaína, cannabis, anfetaminas, benzodiacepinas, trastornos del sueño, etc… podemos desarrollar una personalidad ansiosa.

En cuanto a los síntomas más comunes podemos encontrar:

  • Sensación de peligro ante cualquier situación, por pequeña que pueda ser para otra persona
  • Nerviosismo, tensión y agitación
  • Aumento del ritmo respiratorio y cardíaco
  • Sudoración excesiva
  • Falta de atención
  • Somatización, dolor de estómago, de cabeza
  • Insomnio
  • Evitación de situaciones normales en la vida

El trastorno de Ansiedad literalmente, nos empuja a interpretar la realidad como muy negativa.

Cuando estamos ante una situación de peligro, la ansiedad se comporta como una cualidad indispensable para la adaptación; nos pone en un estado de alerta proporcional al peligro que nos acecha y por tanto nos empuja a la búsqueda de soluciones fijando nuestra atención en lo que nos preocupa

Cuando la ansiedad es patológica, es decir cuándo se tiene una personalidad ansiosa, controlar cualquier pequeño problema se convierte en un muro infranqueable. La persona ansiosa, observa casi todo lo que le rodea con tanta minuciosidad que cada detalle le resulta una amenaza inminente por lo que su pensamiento se difumina y no es capaz de encontrar una salida. Son tantos los estímulos negativos y de tan diferente índole que no permiten enfrentarlos, por lo que generalmente tienden ha evitar cualquier situación cotidiana.

Estos pacientes son extremadamente sensibles a cualquier situación.. “todo el mundo me está mirando”, “seguro que están hablando de mi”… En recientes estudios se ha demostrado que tienen una mayor actividad neurológica de la Circunvolución Frontal Derecha(CFID) que es la región del cerebro donde parece que se computan las “malas noticias”. Es tanto como decir que están especialmente sensibilizados a ver “lo malo” y que computan con dificultad ver “lo bueno”.

Por otro lado, existe otra región, la Circunvolución Frontal Izquierda (CFI), que parece que es donde computamos las buenas noticias. Ambas se nutren de lo que aprendemos durante nuestra formación y ambas tienen que estar en perfecto equilibrio para que consigamos percibir las ventaja o peligros reales de lo que pasa en nuestro día a día. Si la balanza se inclina a uno u otro lado no estaríamos percibiendo la realidad correctamente.

La buena noticia, es que ambas regiones se nutren de los “software” que hemos introducido en nuestros procesos de aprendizaje y por tanto podremos equilibrarlos mediante un nuevo aprendizaje.

De hecho, en experimentos realizados mediante Estimulación Magnética Transcraneal, podemos “apagar”, momentáneamente, la región donde se computan las “malas noticias”, el paciente podrá percibir la realidad solo como “buena”- “saltaré de este acantilado, al agua” y no me pasará nada”. Si por el contrario, interferimos la región que computa las “buenas” noticias, percibiré la realidad como inevitablemente “mala”. Solo cuando ambas regiones estén equilibrio, podremos evaluar correctamente las ventajas-peligros de nuestro actos, solo así podremos adaptarnos a la realidad que se nos presenta.

Ambas regiones se van “alimentando” de los datos que durante toda nuestra vida hemos ido aprendiendo del sistema educativo al que hemos sido expuestos.

Lo importante es que si padeces un Trastorno de Ansiedad, te pongas inmediatamente en manos de un especialista. Esperar solo complicará tu enfermedad.

Incrementa tu actividad y proponte pequeños cambios en tu vida que sepas que vas a poder cumplir. Ello ira incrementado paulatinamente tu autoconfianza y te permitirá enfrentar
situaciones cada vez más complicadas.

Mantén una sana disciplina deportiva y alimenticia.

Frecuenta el contacto con la Naturaleza.

Ten siempre presente una buena actividad social.

Y evita el consumo de cualquier droga; alcohol, cannabis y cocaína interfieren el aprendizaje, además también incrementan, como efecto secundario, la negatividad.

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