//¿De verdad le llamas salir de fiesta?

Un día cualquiera, sin la más mínima intención de salir de fiesta, te vas con tus amigos a dar una vuelta a picar algo y a tratar de estar en casa antes de las 12. Acabas de cobrar 650€ de una comisión y la llevas en tu cartera para pagar el alquiler pendiente, vas con retraso en los pagos y piensas; “mañana a las 8 estoy en la puerta del banco y hago el ingreso”. Tienes el más firme propósito grabado a fuego en tu cabeza; “¡hoy no voy a beber!”. Sin embargo, acabas tomándote la primera caña, esponsorizada por el famoso; “¡por una no va a pasar nada!”, para seguir con una segunda, que lleva a una tercera. En ese momento piensas; “¿y si cambio de bebida?, ¡no me vaya a emborrachar!, ¡qué hoy no quiero beber!…, resultado; pides un vino tinto, verbalizando ante tus parteners la frase; “es que a mi, la cerveza, me llena enseguida….”. Como las tapas siguen apareciendo de entre los 18 dedos de las manos del sudoroso camarero, tienes la necesidad de pedir un segundo vino y luego un tercero…

Llevas toda la semana sin fumar, ya que a tu padre le han diagnosticado cáncer, hecho éste que te ha hecho ser conocedor, de que el cáncer de pulmón es hereditario y si fumas, tus probabilidades de padecerlo son altas, es por ello que te has hecho el firme propósito de no volver a fumar, sin embargo, cuando te acuerdas de ese propósito, te ves un pitillo entre tus dedos y te das cuenta de que llevas ya una cajetilla entre pecho y espalda acompañada de tus variadas consumiciones.

Termina el tapeo. Pagas los 40 erurazos de tu parte y un amigo que siempre es el primero en emborracharse, saca un flyer de una fiesta orquestada en un nuevo garito cerca de tu casa, el lema; “bebe, baila y liga como si no hubiera un mañana…”, menos mal que los organizadores han tenido a bien respetar la ley y no meterse en líos añadiendo: “…además esnifa y alimenta la cartera de camellos y proxenetas, como si no hubiera un mañana…”.

A la propuesta de ir a tomar una copa a ese garito, tú no sabes por qué, no puedes ni quieres resistirte, sucumbes con excusas susurradas con lo que te queda de cerebro tras el atracón de cerveza y vino; “¡total!, si sólo es una, el antro está cerca de mi casa, puedo estar al la 1 en la cama…”

Entráis en el bullicioso local, pagáis los 80 € de la entrada, como tu amigo Pepe está en paro y no le queda un duro, tu le abonas su parte. Nada más entrar, ves que hay unas señoras casi desnudas metidas en unas jaulas jugando con unas serpientes albinas de a tonelada, también ves a unos señores musculados, de raza negra en tanga y pajaritas blancas como únicos atuendos, van por la discoteca dando vueltas sobre si mismos como si de Derviches turcos se trataran.

Alguien dice; “mejor abrimos cuenta para no tener que estar preocupados de ir pagando…”. Os pedís la primera copa, que lleva a la segunda y luego a la tercera, tu amigo de la infancia que suele ir mucho al baño, viene espídico y a escondidas saca de su bolsillo un paquetito de cocaína, en ese momento todavía no has agotado la consciencia y te da para pensar; “bueno, si ya la he cagado, estoy aquí, pasándolo bien, no hago daño a nadie, sólo se vive una vez y llevo un ciego de mil demonios como para conducir y si esnifo una raya, sólo una, yo creo que me bajará el pedo y podré irme con el coche hasta mi casa que está aquí al lado, no lo voy a dejar en zona azul, que mañana es laborable y me pueden multar.” No has acabado de pensar tu extraño argumentario, cuando te ves a ti mismo con un billete de 50 € metido en la nariz, esnifando encima de la cisterna del roñoso váter, como si el mundo se acabara en ese mismo instante. Decides comprar dos o tres paquetitos más a una tía con el pelo teñido amarillo canario que te han dicho que está en el aparcamiento pasando; “¡total!, ¡por 150 € más no va a pasar nada!, ¡no es la vida!, ¡150 € me los gasto en una camisa y unos zapatos!”

Puesto hasta las cejas, sales a la pista de baile a cumplir con la orden del slogan del local, “…bailar y ligar…”, te comes el mundo, te crees importante y poderoso, chicas espectaculares se acercan a bailar contigo y a insinuarse, lo cual, en tu estado, no te extraña y piensas; “si es que soy el puto amo, estoy bueno de morirte, tengo éxito en mi vida, soy la caña…”. Agarras a una de las mozas de la muñeca y te la llevas al baño, le invitas a una raya y empiezas a meterle mano, ves que algo falla en tu biología, y que no va a ser posible llegar a mucho más, pero a ti te da todo lo mismo porque en ese estado te crees invencible, por lo que no le echas cuenta. La chica entonces te pide 300 € para ayudar a su hermanita pequeña enferma en su tratamiento, no te lo crees pero por no oírla se los das, tú al fin y al cabo, eres un tío poderoso. No te das cuenta, pero tu cartera se acaba de quedar a cero.

Acaba la fiesta, tu amigo Perico y tú, vais a la barra a pagar la cuenta, los demás del grupo no dan señales de vida, piensas: “… seguramente se habrán largado y antes habrán abonado su parte…”, el camarero saca una nota y se la da a Perico, sus expresión te hace saber que algo no va bien. 520 €, tienen la culpa, mete la mano en su bolsillo para sacar la cartera y comprueba espeluznado que no la lleva, se va pegando alaridos por toda la discoteca; “¡mi cartera!, ¡me la han robado!, ¡hijos de puta”, seguridad le agarra por las solapas y le lanzan a la calle como si fuera un fardo de heno. Esos gorilas vuelven y te miran, en ese preciso momento ya sabes que significa esa mirada y sacas tu tarjeta de crédito, porque ya no te queda ni rastro de los 650€ en efectivo que llevabas para pagar el alquiler…, pagas…

Vas al parking a por tu coche, te subes y empiezas a conducir hacia tu casa, a 200m, nada más doblar la esquina, te para un control de alcoholemia, en el cual por supuesto das positivo a la prueba. Te denuncian y vuelves a casa andando porque no tienes un solo euro para pagarte ni un autobús. Llegas a casa, te metes en la cama, son las 7 de la mañana, a las 8 tendrías que estar en el banco pagando el alquiler y a las 9 en el trabajo, sin embargo, no tienes ni dinero para el alquiler, ni consciencia para escuchar el despertador. Te quedas dormido y faltas al trabajo, no vas a poder moverte de la cama hasta 24 horas después, entonces te levantas, te miras al espejo y piensas que eres un mierda, te sientes fatal, no puedes ni creerte como te ha vuelto a pasar otra vez. Haces balance de lo que te va a suponer tu noche de desenfreno, otro mes sin pagar el alquiler, deudas, desahucio, despido del trabajo, retirada de carné, petición de prisión, cáncer de pulmón, enfermedades venéreas…, y gritas; “…¡no volveré a beber más!…”, al igual que lo gritaste la última vez….y vuelta a empezar.

Si no sabes por qué te sucede esto y no puedes parar este círculo de consumo-decepción-decepción-consumo, puedes leer el siguiente artículo. ¿Por qué si empiezo a beber, no puedo parar?. y llamarnos para concertar una cita informativa sin coste alguno para tí.

Virginia López Bello

Coordinadora Centro Médico AUPA

octubre 24th, 2016|Efectos de las drogas|

HOME

Some content.

Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar el análisis de la navegación de los usuarios y mejorar nuestros servicios. Al pulsar Acepto consiente dichas cookies. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, pulsando en Política de Cookies.