Debemos continuar hablando de la acción dañina de las drogas sobre el Sistema Inmunológico y por tanto, de la mayor vulnerabilidad de las personas consumidoras de tóxicos al contagio de todo tipo de infecciones, incluido el Coronavirus.

Cannabis

Aunque últimamente se están extendiendo los productos derivados del cannabis para uso medicinal y reconociendo sus bondades famacológicas en diversas patologías, es necesario entender que sus beneficios, como los de cualquier otro fármaco, están limitados a su uso controlado por médicos y para enfermedades específicas. En absoluto es beneficioso para uso lúdico, y es aquí, dónde debemos tener el máximo cuidado con minimizar sus efectos secundarios, qué como explicaremos, pueden llegar a ser muy dañinos.

En primer lugar, los efectos perniciosos del cannabis son causados al ser fumado por la formación de alquitranes producidos por la combustión de cualquier materia orgánica, en este caso, la planta o los productos derivados de la misma. Además, el hecho de fumar marihuana debilita directamente el sistema inmunitario, ya que los cannabinoides promueven la formación de células MDSC (Células Mieloides Supresoras) llegando a liberarse estas de forma masiva. Estas células se concentran en eliminar las defensas del organismo.

El aumento del numero de estas células favorece las infecciones de todo tipo, también la EPOC, (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) e incluso del cancer de pulmón.

El MDMA

O más comúnmente conocido como “éxtasis”, droga sintética de fácil fabricación y muy bajo precio, derivada de las anfetaminas, posee un efecto estimulante e incluso alucinógeno. Su intensa acción euforizante se produce por el aumento de diferentes neurotransmisores, fundamentalmente norepinefrina y serotonina.

La norepinefrina, se puede comportar, a nivel del sistema nervioso central, como un neurotransmisor (sustancia que media en la comunicación de los circuitos cerebrales) o a nivel general como una hormona, que en cualquier caso pone en estado de alerta o estado de ansiedad al individuo, en condiciones normales, la hormona vuelve a niveles de equilibrio rápidamente. Cuando los niveles de esta hormona se mantienen en el tiempo, como es el caso con el uso de MDMA, la hormona se convierte en la “hormona del estrés” alterando gravemente la conducta del individuo y de su sistema inmunológico.

Por otro lado al consumir MDMA, la conducta se altera de forma significativa, estimulando el estado de ánimo, alternado el sueño, disminuyendo el dolor, el apetito etc.. .

El “gasto” de serotonina es tan alto, que incluso días después de abusar de esta droga, la persona se encuentra profundamente deprimida y ansiosa. Contribuyendo por este otro mecanismo, a una menor eficiencia del sistema defensivo.

Como hemos estado viendo desde el primer artículo, nada bueno le pasa al sistema inmunológico con el uso de drogas , ya sean legales o no.

La pandemia está en marcha y es responsabilidad de todos mantener nuestros sistemas biológicos a la máxima potencia. Que no nos infectemos, y que si ocurre, seamos capaces generar los anticuerpos (defensas) necesarios para hacernos inmunes, preservará nuestra vida y lograremos ser parte de una barrera inmunológica qué protegerá a nuestros seres queridos y a nuestros conciudadanos, y qué, finalmente, acabará con esta epidemia.