A nivel psicológico, todas las situaciones desconocidas provocan, en la mayor parte de las personas una reacción defensiva de miedo, pudiendo llevar, dependiendo de otros factores como la personalidad, a la aparición de cuadros de angustia o ansiedad de mayor o menor gravedad.

Nos encontramos en estos momentos ante una de las situaciones mas inciertas que se han podido presentar en muchos años; estamos viviendo una realidad extremadamente complicada en términos sanitarios, pero sobre todo, estamos asistiendo a una nueva forma de enfrentarnos al mundo, a las relaciones personales, al trabajo, a la información y a nuestras prioridades vitales.

Como se nos ha dicho desde distintos medios de comunicación, el virus tiene, desde el punto de vista estrictamente médico, un comportamiento parecido a una gripe, pero es tremendamente peligroso para las personas mayores y aquellas que son especialmente vulnerables por padecer otras patologías médicas asociadas.

Sin embargo, la crisis del coronavirus ha venido para imponer una parada en nuestras vidas, en este día a día frenético en el que estábamos, sin quererlo, ocupados, comprometiéndonos a revisar nuestras supuestas obligaciones y exigiéndonos detenernos y encerrarnos en casa para salvaguardar nuestra salud y la de todos.

¿Puede haber un mejor aprendizaje de vida que este virus mortal?

En un mundo en el que la principal queja de muchos de nosotros suele ser la falta de tiempo, se decreta un Estado de Alarma y se nos obliga a confinarnos en casa, pero permanentemente conectados a nuestros teléfonos y ordenadores; con la nevera llena y la televisión encendida a todas horas.

En estos cuatro días de aislamiento hemos recibido ya un bombardeo de consejos, advertencias y recomendaciones de todo tipo para sobrevivir con la mayor fortuna a la reclusión, pero si tuviéramos que condensar en una sola frase los mejores consejos para la adecuada gestión de este encierro involuntario, podría ser algo así:

INFORMACIÓN Y COMIDA, la justa y de calidad.

La continua exposición a todo tipo de noticias, ciertas y fundamentadas algunas, exageradas o directamente falsas muchas de ellas, nos somete a una “ indefensión informativa”, que aumenta nuestra sensación de riesgo y en algunas personas puede llegar a causar síntomas de pánico y pérdida de control. Por ello, es muy importante que seamos críticos con la cantidad y calidad de la información que recibimos.

Debemos creer solo aquello que proviene de fuentes válidas y contrastadas y también es preciso racionalizar el tiempo que estamos expuestos a las noticias. Mejor escuchar buena música que estar permanentemente conectado al televisor, el teléfono o el ordenador.

Por otra parte, para aquellos de nosotros que no estamos acostumbrados a pasar mucho tiempo en casa, el aburrimiento o la ansiedad pueden hacernos dar constantes paseos a la cocina, teniendo la despensa o el frigorífico repletos de tentaciones, que, debemos recordar, ponen en peligro nuestra salud, no solo nuestra apariencia para cuando volvamos a salir a la calle.

Para evitar terminar el aislamiento con unos cuantos kilos de mas, es preciso mantenerse desde estos primeros momentos firmes en la decisión de comer solamente las tres comidas diarias necesarias, priorizando frutas y verduras o incluso aprovechando este tiempo de menor actividad y sin compromisos sociales para iniciar algún tipo de ayuno. Por ello es muy importante mantenernos activos, recordando que podemos hacer infinidad de actividades divertidas que queman calorías. Además, antes de lanzarnos a comer cualquier cosa fuera de horas, podemos aplicar la primera norma del “Mindful-Eating”, preguntándonos durante unos segundos: ”¿Esto que siento es hambre? ¿No será ansiedad?, ¿No será aburrimiento?”, y así hacer consciente nuestra tentación de comer para resolver algo que no tiene nada que ver con nuestra necesidad de alimentarnos.

Como conclusión, para poder vivir este tiempo de encierro de la mejor manera, es preciso poner en práctica todas las estrategias que la Psicología Positiva pone a nuestro alcance para mantener un buen estado de ánimo ante cualquier situación de adversidad que la vida nos ponga en el camino.

Martin Seligman, el padre de la Psicología Positiva, nos dio hace tiempo la mejor de las recomendaciones en este sentido:

Cuando se trata de nuestra salud, existen básicamente cuatro cosas bajo nuestro control: la decisión de no fumar, un compromiso con el ejercicio, la calidad de nuestra dieta y nuestro nivel de optimismo. Y el optimismo es, al menos, tan beneficioso como los demás”.

¡Hagamos caso a los maestros! En cualquier circunstancia de la vida, pero especialmente en este período de aislamiento impuesto, resulta de vital importancia poder vivir este momento no como la mas terrible de las desgracias, sino como una parada en la que se nos ofrece la posibilidad de mejorar la relación con nosotros mismos y con los demás, manteniendo el sentido del humor y la mirada positiva hacia el tiempo que nos toca vivir.

Si a pesar de todo, consideras que necesitas algo mas de ayuda para poner en orden las emociones negativas que te provoca el hecho de estar encerrado en casa, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.