SIETE PASOS PARA CAMBIAR

Seguro que muchos de nosotros hemos tenido, alguna vez, esa molesta y desagradable sensación de que no nos gusta nuestra vida o algún aspecto de ella, pero muchas veces somos incapaces de definir el qué, simplemente sentimos que no estamos satisfechos, que nos falta algo, no nos sentimos a gusto en nuestra piel o vemos que las cosas no nos salen como nos gustaría, pero no sabemos qué hacer. Es como si nos sintiéramos atrapados en una telaraña, en la que cuanto más intentamos salir, más enredados nos sentimos. Queremos cambiar, como dicen muchos de nuestros pacientes de Aupa cuando llegan, pero cuando les preguntas el qué, no saben definirlo, sólo sienten que tienen que cambiar. Hoy vamos a intentar seguir unas pautas para que este proceso de cambiar, que se nos antoja tan complicado, se convierta en algo más sencillo:

1-Establece un objetivo, empieza por algo concreto, no puede ser algo tan ambiguo como “cambiar mi vida”, puede ser hacer la cama todos los días, hacer ejercicio, dejar de fumar, ser más amable, sonreír más……Céntrate en sólo una cosa, la que más te preocupe o la que más necesites o ansíes en ese momento conseguir. Recuerda que una escalera no se sube de un salto, se sube peldaño a peldaño.

2-El objetivo debe ser afirmativo, no enuncies tu objetivo en negativo o tu cerebro lo vivirá como una renuncia y pondrá todas tus resistencias en marcha. Es decir, nunca mi objetivo puede ser dejar de fumar o de beber, debería ser “cuidar mi salud”, o no debería ser “ponerme a dieta”, sino conseguir un peso adecuado y en el que me sienta bien. Es mucho más importante de lo que creemos, lo que conseguimos así es trazar una meta positiva hacia la que dirigirnos, no huir, alejarnos o renunciar a algo, con toda la carga negativa de prohibición que conlleva.

3-No compares. Tu objetivo debe estar perfectamente definido, si digo que quiero estudiar más no estoy concretando: ¿más que ahora, pero cuánto más? , debería ser, voy a estudiar tres horas diarias, o establecer períodos concretos, voy a estudiar de 9 a 14 h. O quiero estar más delgada, sería incorrecto porque no has establecido una meta, deberías plantear, quiero pesar x kilos. O quiero ser más simpática, ¿más simpática que quién? ¿cómo crees que lo conseguirías?, en esta caso plantearíamos, voy a saludar a todas las personas con las que me cruce, voy a sonreír, voy a dar las gracias siempre…, recuerda, objetivos concretos.

4-Tu objetivo debe incluir emociones agradables, esto hará que tu sensación sea de caminar hacia algo que merece la pena y que hará que tu vida sea mejor, por tanto activará la parte positiva de tu cerebro y lo sentirás como algo bueno y que merece la pena conseguir: voy a terminar mi carrera para sentirme orgullosa de mí misma, quiero hacer ejercicio porque eso hará que me sienta más ágil y mejor físicamente, quiero sentirme tranquila y para eso necesito controlar esta ansiedad, quiero sentirme segura respecto a mi salud por eso dejaré de fumar….cada objetivo que me marque siempre llevará asociada una emoción positiva, para eso busco cambiar, y he de tenerla clara y reforzarla. Muchas veces en el proceso de cambiar algo, sólo nos centramos en la negatividad del esfuerzo o en lo que me va a costar, y perdemos de vista el porqué hemos decidido hacerlo, con lo cual es fácil que abandonemos al primer contratiempo.

5-Deja de dudar y enuncia en presente tu objetivo. A menudo escucho eso de” a ver si soy capaz” o “voy a intentarlo”, eso es renunciar antes de haber empezado, es darme muy poca credibilidad a mí misma, es boicotearme yo sola, es dudar de mis capacidades, es anticipar el fracaso. Nunca puede ser así el enunciado de mi objetivo, debería ser: quiero estar más tranquilo, voy a estudiar más, voy a cuidar más mi dieta, voy a ordenar mi habitación todos los días. Esto es una manera de coaching personal, me digo a mí misma que puedo y que lo voy a hacer.

6-Establece un objetivo realista, insisto el objetivo no puede ser quiero cambiar, esta puede ser tu meta y lo conseguirás al final, pero debo recorrer el camino paso a paso. Ponte un primer objetivo más sencillo y que creas que es el más factible: apagar las luces al salir de las habitaciones, recoger la ropa a diario, poner el bolso en su sitio y no en mitad del salón, ir a andar dos veces por semana, comer una pieza de fruta a diario….Una vez conseguido este, voy a por el siguiente, y así empezaré a confiar en mí misma, en mi palabra y en mis capacidades.

7-Establece plazos, no dejes en indefinición cuándo empiezo o cualquier otra variable que me permita procrastinar, es decir postergar su realización y ponerme disculpas y autojustificarme, en lo cual nuestro cerebro es experto. Imagina que es un contrato que haces contigo misma, tiene una fecha de inicio y una fecha de finalización, y debo cumplirlo, ese es el compromiso. Si cuando termine, la valoración del cambio realizado o de mi propia sensación es satisfactoria, lo incorporo a mi vida y voy a por el siguiente objetivo.

         Olvida todas esas viejas creencias negativas que tienes sobre ti mismo, aparta esa idea de que los demás pueden pero yo no, reniega de todo lo aprendido inútil, deja de lamentarte de lo que has hecho mal hasta ahora, mira al futuro como algo diferente e ilusionante. Como decía Neruda: “El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error”

                               Dra. San Román