Esto, aparte de ser el título de una canción que casi todos conocemos, es la base de lo que denominamos victimismo. ¿Y qué es esto? Pues es una manera de concebir la vida y, en el fondo, de evitar enfrentarse a los problemas que en ella surgen. ¿Y cómo? Pues considerando que “todo lo que me ocurre es porque soy muy desgraciado y todo y todos están en contra de mí”. 

Veamos algunas de las características que tiene alguien que se considera siempre víctima de las circunstancias:

  • Considera que todo lo que le pasa es por “mala suerte”, sin que sepamos aclarar muy bien si con este tipo de lacra “se nace” o más bien es “el premio otorgado en algún tipo de maléfica lotería”.
  • Casi todo lo que le pasa a lo largo del día son cosas malas si atendemos a sus continuas quejas, esto se denomina neurosis de queja.
  • Considera que todo es culpa de los demás, él es simplemente “una pobre víctima que sufre las consecuencias de las maldades ajenas”.
  • Cuando se enfrenta a un problema, su actitud es siempre derrotista, casi nunca se puede hacer nada por arreglarlo, según su criterio.
  • Su valoración del futuro es casi siempre negativa: seguro que no cambia nada y todo sigue igual.
  • Ante cualquier discusión o conflicto con alguien, la culpa siempre es del otro, él nunca ha hecho nada por provocarlo, por tanto, no moverá un dedo para solucionarlo.

Seguro que después de leer esto, todos conocemos a alguien así, o incluso puede que nosotros mismos nos hayamos sentido identificados con alguno de los puntos. Es una actitud mucho más frecuente de lo que creemos, hay gente que desarrolla su vida siempre así. Si hemos sido nosotros los que nos hemos sentido identificados, debemos saber que es posible ver la vida de otra manera, ésta no es la correcta ni me va a permitir ser una persona satisfecha. Es cobardía, miedo e inseguridad lo que subyace bajo todo esto. En el fondo, es más cómodo pensar que nada depende de mí, puesto que así no tengo que hacer ningún esfuerzo para cambiarlo ni enfrentarme a ningún reto.

La actitud contraria sería la de una persona positiva y emocionalmente estable, valiente y sin miedo a enfrentarse a nada. O con miedo, pero con la capacidad de superación necesaria para hacerlo. 

Estas son algunas claves para no victimizarse:

  • Considera que la vida es algo que uno mismo se labra y sobre la que uno decide, el cómo sea depende de mí.
  • Disfruta de cada momento del día y cuando hagas el cómputo considera siempre que las cosas buenas que ocurren son más que las malas.
  • Cuando ocurre algo, piensa en qué te has podido equivocar y busca una posible solución.
  • Piensa que no hay nada que no se pueda solucionar. Aunque no haya alternativas, siempre es posible cambiar la actitud ante el problema y muchas veces esa es la solución.
  • Piensa que la vida es un camino hermoso y lleno de oportunidades. Hay montones de cosas que puedes hacer, que puedes aprender. El futuro siempre está lleno de ilusión por vivir.
  • Si tienes algún problema con alguien, recapacita e intenta averiguar si has podido tener parte de culpa en él, y de cualquier manera habla con la persona implicada para aclararlo y solucionarlo si es posible.

Como veis, son dos formas muy distintas de vivir. Cada uno de nosotros decide en qué lado quiere estar. Siempre estamos a tiempo de cambiar, y de ver la vida como lo que es, una gran aventura en la que cada día puedo puedo ver cosas distintas y puedo conocer a gente estupenda, y en la que yo soy el que marco el rumbo. Aunque me limiten determinadas circunstancias, siempre seré libre para decidir cómo sentirme.

Nunca olvidemos aquella frase de Buda:

“ni tus peores enemigos pueden hacerte tanto daño como tus propios pensamientos”

Así pues, aprendamos que el éxito de la vida no está en vencer siempre, sino en no darse nunca por vencido.

Dra San Román

Directora médica de Centro médico AUPA