Queremos hacer público un mensaje, que ha mandado recientemente uno de nuestros pacientes a la Dra San Román, estupenda médico y terapeuta en Madrid, del equipo de Centro AUPA.

Ni que decir tiene, que ha sido el propio autor, el que nos ha permitido publicarlo en nuestro blog, pero vamos a evitar poner su nombre, por expreso deseo suyo.

“Querida Mencha, no tengo palabras para agradecerte todo lo que estás haciendo por mi, no te voy a defraudar te lo juro, no voy a fallarte haciéndote perder el tiempo conmigo, para que no me sirva de nada todo tu esfuerzo. Es muy valioso para mi todo lo que aprendo y aclaro en mi cabeza, cada vez que acudo a verte y me haces abrir los ojos, no quedarme con la paja, que sòlo ha surgido de hacer las cosas mal y de irme cada vez alejando más de lo que me hacía mejor persona, bajando poco a poco por la escalera de mi moralidad.

Se acabó!, esta vez si es la última que voy a permitir, que la vanidad, la soberbia, el hedonismo y la miseria se apoderen de mi. He sido tan chula y tan egoísta que me lo he cargado todo, he llegado al punto de tratar a la persona que más quiero en este mundo como una cosa de mi propiedad, despreciándole, sin tener en cuenta sus necesidades y opiniones y pensando que él, estaba obligado a cumplir mis deseos, poniendo en riesgo todo lo construido, sólo por alimentar mi ego y mi cuota de poder, por la diversión, el alcohol y la juerga, por la frivolidad, pensando que nunca jamás me iba a dejar de querer, creyendo que estaba conmigo por necesidad y no por amor, qué vanidosa he sido…., qué grave e irreparable error…

Desde hoy mismo, te aseguro que voy a estar pendiente de que nunca más me vuelva a pasar de nuevo, ya que para mi espanto y sorpresa, no es la primera vez que me sucede y no he sido capaz de darme ni cuenta ni de pararlo. No quiero olvidarlo, quiero grabarlo, quiero escribirlo para que nunca me vuelva a ocurrir de nuevo, no quiero ser ese personaje que tanto daño hace y me hace. Voy a aprender de ello y como tu me dices siempre, voy a escuchar mi instinto, ver las señales y las alarmas que se van disparando, quiero aprovechar esta nueva oportunidad que me ofrece este batacazo, para convertirme en la mejor versiòn de mi misma. Estoy aprendiendo la lecciòn, he pagado un precio demasiado caro, como para que esto no sirva para nada. Gracias Mencha, eres un ser humano maravilloso, te debo la vida”

Como dijo José de San Martín: “La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales, que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder”

Dra. San Román, terapeuta en Madrid