Los avances tecnológicos han cambiado nuestro estilo de vida. Han modificado nuestras rutinas, siendo el teléfono móvil lo primero que miramos nada más despertar. Han cambiado nuestra manera de comunicarnos y de relacionarnos; y en definitiva, nuestro modo de enfrentarnos al mundo. Y también el de nuestros hijos. A los pocos meses de vida les plantamos una tablet o un smartphone en las manos.

Aprenden entonces a usar la tecnología desde que son tremendamente pequeños. Prácticamente desde que tienen uso de razón conocen e interiorizan el uso de estas herramientas tan útiles tanto para el progreso de su aprendizaje, en todo tipo de áreas, como para su ocio y entretenimiento. Y esto está muy bien. Sin embargo, desde diversas asociaciones de pediatría de todo el mundo se plantean cuestiones como: ¿hasta qué punto el uso de la tecnología desde el nacimiento es algo beneficioso para su desarrollo? ¿Cuándo deja la tecnología de convertirse en un apoyo y se convierte en un abuso? 

La American Academy of Pediatrics y la Canadian Society of Pediatrics, señalaron la influencia negativa del abuso de la tecnología en niños menores de doce años.

Algunos de los daños colaterales o consecuencias que un uso excesivo de tecnologías como teléfonos móviles, tabletas, videojuegos, Internet, televisión en nuestros niños son:

  • Retraso en el desarrollo
  • Obesidad
  • Privación del sueño
  • Desórdenes emocionales
  • Adicción

Es por ello que ya se empieza a plantear si la tecnología desde bebés es necesaria o no. Sin duda, todo avance o progreso es bueno, siempre y cuando se ponga a nuestro servicio. Y no al revés, nosotros o nuestros pequeños al servicio de las tecnologías…

No existe un método para evitar que el uso pase a convertirse en un abuso, pero sí ciertas pautas que debemos tener claras: el riguroso control de los familiares, la educación para un uso prudente y razonable y lo más importante, el comprender que, al fin y al cabo, los niños se rigen por un instinto de repetición de lo que ven  a su alrededor (tal y como hacemos todos los seres humanos, mediante las ya conocidas neuronas espejo): si los padres abusan de la tecnología, si permiten que consuma su vida, sus hijos lo tomarán como patrón y pretenderán un uso igual de incorrecto y abusivo.

Irene Ramírez

Colaboradora Blog