Rita Barberá: ¿crónica de una muerte anunciada?

Acabamos de conocer la noticia del fallecimiento en un hotel de Madrid de Rita Barberá, alcaldesa de Valencia durante 24 años, economista y periodista, diputada, senadora e insigne miembro del Partido Popular. Independientemente de su significación y trayectoria política, pienso en el ser humano y en las circunstancias que probablemente han conducido a sufrir este infarto mortal. Y creo que fundamentalmente son dos:

1-Falta de cuidado personal. Es evidente el exceso de peso que tenía, sabemos también que fumaba y que llevaba una vida sedentaria. Y volvemos a insistir en algo que parece olvidamos, nuestra salud es responsabilidad nuestra. No se trata de monsergas médicas, de cuestiones de estética, o de convertirse en un maniático. Se trata simplemente de no mantener situaciones para las que nuestro cuerpo no está diseñado ni preparado: consumir tóxicos, comer en exceso, no hacer ningún tipo de actividad física, trasportar a diario un exceso de peso y, por tanto, grasa corporal que le daña…todo esto lo va paulatinamente destruyendo. Por desgracia, hasta que no ocurre algo que nos da de bruces con la cruda realidad, no tomamos conciencia de ello.

2-¿Ambición política?. Lo pongo en interrogantes porque supongo que esto es lo que ha hecho que a pesar de todas las imputaciones judiciales y críticas recibidas en estos últimos tiempos, haya continuado. De hecho en estos días tenía que declarar en el Tribunal Supremo como investigada por el tema de blanqueo de capitales. Pero esto lleva ya tiempo, de hecho fue en septiembre cuando el Supremo abrió una causa para investigarla al ser aforada como senadora. Su propio partido, una vez conocida la noticia, la presionó y se dio de baja en él, pero no renunció a su escaño. Intento imaginar los conflictos, discusiones, presiones, noches sin dormir, incertidumbre que ha tenido que pasar hasta este desenlace. De hecho antes de tener el infarto, esta misma mañana sufrió una crisis de ansiedad. Y pregunto ¿merece la pena? Lo tengo claro, NO. Podría entender la vocación de servicio que puedan tener algunas personas que se dedican a la política, pero incluso en el mejor de los casos, si siento la traición de los que me rodean, la deslealtad, si creo que continuar ese camino es un despeñarse sin sentido, ¿qué es lo que me hace continuar?. Muchas veces es el haberme acostumbrado a manejar una cuota de poder a la que no quiero renunciar, o la soberbia que sin querer puedo haber desarrollado al creerme perfecta por los halagos y lisonjas recibidas de manera continuada durante años. En cualquiera de estos dos motivos podemos caer los seres humanos con facilidad. Es difícil mantener los pies en el suelo, si me siento poderosa y los que me rodean me repiten lo bien que lo hago y lo perfecta que soy. Lo vemos a diario en muchas personas que manejan el poder, lo vemos en los gobiernos totalitarios, lo vemos en los jefes mediocres, lo vemos en las personas intolerantes….no aceptan el cuestionamiento o la crítica. Y esto es la muerte personal. Debo conocer mis limitaciones, debo tener la suficiente inteligencia para rodearme de personas que me quieran y sean sinceras, debo saber escuchar las críticas, puede que muchas sean injustificadas, pero seguro que hay algunas justas. Pero sobre todo, debo valorar mi vida personal.

3-Estrés emocional.  Debo saber que el vivir en un continuo estrés emocional hace que en mi cuerpo segregue cortisol, una hormona que regula muchas funciones en nuestro cuerpo, provocando un daño continuado. Debería tener claro qué estoy dispuesto a sacrificar y por qué, ¿de verdad es servicio a los demás o ambición personal? Es una pregunta que todos en nuestro ámbito personal deberíamos hacernos para no enmascarar de bondad motivos espúrios.

¡Cuida de ti!, sólo tienes una vida.

     Decía Moliere: “Todos los hombres se parecen por sus palabras, solamente las obras evidencian que no son iguales”.

Dra. San Román

Directora Médica Centro Médico AUPA