EL SALDO DE TU VIDA

La importancia del respeto, a nosotros mismos, a los demás y a nuestro entorno, parece algo muy obvio, incluso es el eslogan de una campaña publicitaria, algo por oído mil veces muy manido, pero sin embargo poco pensado. ¿De verdad sabemos lo que es respetar? ¿De verdad respetamos a los demás? ¿De verdad respetamos al resto de seres vivos que conviven en nuestro mismo mundo?. Seguro que todos contestamos que sí, y es probable que estemos convencidos de ello, pero también es sumamente probable que no sea así. Los seres humanos tendemos a recordar los aciertos y olvidar los fallos, tenemos además nuestros propios sesgos cognitivos, creencias aprendidas, sobre nuestro propio comportamiento, por eso a veces, como en la ciencia, es necesaria la observación externa para confirmar o rebatir creencias. Por esta última razón hoy me gustaría hacer este ejercicio con vosotros en referencia a los tres aspectos fundamentales de la vida:

1-Mi relación de pareja

Siempre nos han contado la historia de la “media naranja” y nos la hemos llegado a creer. Pero es falsa. No necesitamos a otra persona para completar nuestra personalidad. Nuestra pareja debe ser alguien independiente y con sus propias creencias, opiniones y aficiones. Y así es como hemos de aceptarla, esta será nuestra primera muestra de respeto .Es evidente que intentaré mostrarle sus errores como alguien que le quiere y espera que mejore cada día. Pero no debo confundir eso con imponer mi criterio ni obligarle a aceptar mis puntos de vista. Por supuesto, tampoco incluye el intento de dominación, ni el desprecio, ni el gritarle o insultarle, ni el ridiculizarle ante los demás, ni la falta de atención, ni el obligarle a hacer aquello que no quiere, ni los celos, ni la desconfianza, ni el no dedicarle tiempo, ni el intentar convertirle en un clon mío….Nada de eso supone amor ni respeto. Si yo decido estar con alguien es porque debo haber visto en esa persona las cualidades que creo que son necesarias para que el estar con ella aumente mi felicidad, eso es tener pareja. Querer a alguien supone considerar que es mi compañero de viaje, la persona en la que más confío, la que no me mentirá nunca, la que me cuidará, me protegerá, con la que siempre podré contar, a la que nunca criticaré con los demás. Si algo de esto falla, mi pareja falla. Pero a veces nos aferramos a alguien por nuestra propia inseguridad, por miedo a estar solos, por creer que hay cosas que compensan en la balanza…Nunca mi relación de pareja puede ser mi preocupación, ni la que me genere ansiedad, ni la causa de mi infelicidad, ni la que me haga sentirme pisoteada o humillada. Jamás, eso no es una sana relación de pareja. Así que estudiemos qué relación tenemos y si somos maltratadores o maltratados, o por el contrario mantenemos una relación equilibrada y sana, que me hace sentirme segura y me da empuje para mejorar cada día.

2-Mis relaciones con los demás

Existe lo que se llama “favoritismo inconsciente”, que hace que tengamos simpatía y afinidad por aquellas personas que nos recuerdan a nosotros mismos. Y es razonable, pero ojo, porque esto nos puede llevar a rechazar a aquellos que no lo son. Se habla a menudo de la empatía, quizá con demasiada ligereza. La empatía supone ponerse en el lugar del otro, pero de verdad. Intentar comprender su manera de vivir, sus creencias, su forma de vestir, sus opiniones….y si no las comparto, las respeto. Entiendo que somos diferentes, pero tenemos los mismos derechos. De hecho es fundamental para la convivencia, porque cuando aparece en determinadas situaciones de estrés lo que se denomina “autismo transitorio” , desaparece la capacidad empática, siendo más fácil utilizar la violencia ,del tipo que sea, hacia otras personas. Así pues debemos estar muy atentos a nuestro lenguaje, a nuestra manera de expresarnos, a ampliar nuestras relaciones personales, a aprender y, sobre todo, a intentar comprender y respetar. Por encima de cualquier diferencia, somos seres humanos y tenemos el deber de entendernos y ser capaces de compartir el mismo espacio.

3-Mi conducta en relación a mi entorno

Es evidente que todos cuidamos nuestra casa, nuestro coche, nuestra ropa…pero ¿y el resto? ¿ y lo que consideramos que no es nuestro?. Si de verdad creemos que este planeta en el que vivimos es como si fuera nuestra casa, haríamos las cosas de otra manera. Debemos ser cuidadosos con todo, aunque no sea de nuestra propiedad: apagar luces, reciclar la basura, no tirar cosas al suelo, cuidar el mobiliario y las calles de nuestra ciudad, utilizar el trasporte público si es posible, aparcar donde se deba y no en cualquier parte, cerrar las puertas de los sitios al salir, no tirar cosas por la ventanilla del coche, recoger las cacas de nuestro perro si lo tenemos….Son mil formas de mostrar el respeto por la convivencia y por el entorno en el que vivimos.

   También debemos revisar nuestro comportamiento con el resto de los seres vivos, plantas y animales. No debemos causarles daños innecesarios, al revés, debemos cuidarlos, puesto que ellos son parte importante del correcto funcionamiento de nuestro ecosistema. Pero además porque si de verdad somos personas respetuosas en su correcta acepción, debemos respetar cualquier vida. Ellos nos lo agradecerán con creces, aunque no sea de manera inmediata ni con palabras.

     Después de este repaso, cada uno sabrá cuál es el resultado del saldo de su vida, si hay más en el haber o en el debe. Pero siempre estamos a tiempo, podemos rectificar y ser conscientes de lo importante que es cada pequeño detalle, de lo equivocado de muchas de nuestras creencias, de la cantidad de veces que no respetamos, de la cantidad de veces que nos equivocamos. Podemos cambia y, sobre todo, no olvidemos nunca respecto a nuestra vida lo que decía la Madre Teresa de Calcuta: “A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería mucho menos si le faltara una gota”

                                     Dra. San Román