La neuronas espejo son un descubrimiento reciente, de 1996, pero que ha dado un vuelco a la concepción del cerebro. A lo largo de los siglos el ser humano ha querido descubrir cómo somos capaces de entender la mente de los demás. Varios pensadores han escrito sobre esto, y esto es lo que ha venido a aclarar este descubrimiento, además de otras muchas cosas.

En 1996 Giacomo Rizzolatti las descubre por serendipia, es decir, fueron un hallazgo casual en el curso de otra investigación. El experimento se realizaba con monos que estaban conectados con electrodos para estudiar las neuronas de su cerebro especializadas en el control del movimiento. Cada vez que el mono cogía un cacahuete, sus neuronas motoras, las encargadas del movimiento, se activaban y esto se registraba.

Lo que descubrieron, es que mientras los monos seguían conectados, uno de los investigadores cogió un cacahuete para comérselo, y oh sorpresa, el aparato al que estaban conectados los animales sonó como cuando era el mono el que cogía el alimento. Todo lo descubierto en los macacos se comprobó posteriormente en humanos.

Lo que quiere decir esto, es que nuestras neuronas espejo, no sólo se activan cuando nosotros realizamos algo, sino cuando vemos cómo lo realizan los demás. Es decir, por más que nos duela, para nuestro cerebro no hay gran diferencia entre lo que yo hago y lo que hacen los demás.

Conclusiones sobre las neuronas espejo

Esto ha sido un punto y aparte para entender y explicar muchas cosas. Veremos algunas de ellas:

1. La primera conclusión que extraemos de esto es que nuestro cerebro es como un radar andante. A lo largo del día intentamos comprender el mundo que nos rodea, para ello capto los gestos y todo lo que me pueda proporcionar información de los demás, y a través de mis neuronas espejo lo interpreto: alegría, enfado, miedo, nerviosismo…Porque gracias a ellas no sólo percibo lo que veo, sino que soy capaz de interpretar el sentimiento que hay detrás.

2. La empatía. Somos capaces de entender lo que sienten los demás. Si veo a alguien llorar, se activan mis neuronas espejo, como si fuera yo mismo el que siente este dolor, así soy capaz de entender cuál es el estado de ánimo de los demás.

De hecho se ha comprobado que las personas que eran contratadas como público para reírse en los programas cómicos de televisión, al cabo de un año eran más felices y enfermaban menos. Esto ocurre porque al sonreír continuamente, de alguna manera engañamos a nuestro cerebro, haciendo que se activen las zonas correspondientes a este gesto, asociadas a felicidad, y terminamos siendo más felices.

3. El lenguaje. Antes de hablar el ser humano se relacionaba con un lenguaje corporal. Eran las neuronas espejo las que nos permitían entender, a través de los gestos, el estado de ánimo de los otros. Se ha comprobado que las neuronas que se activan al hablar, se activan también con el lenguaje corporal. Interpreto no sólo lo que dices sino lo que expresas al mover las manos mientras hablas.

4. Imitación. Somos seres gregarios y reproducimos los comportamientos del grupo en que vivimos para sentirnos aceptados y parte de él. Y aquí llegamos a la piedra de toque en el campo de las adicciones y en lo que a nosotros nos compete. Es así como aprendemos desde que somos bebés: imitando todo lo que vemos a nuestro alrededor. Es por esto por lo que en las familias se imitan gestos, expresiones, maneras de hablar… Es por este mecanismo también por el que empieza la mayoría a fumar o a beber.

 

Es lo que vemos que hacen nuestros mayores y cuando nosotros lo somos, reproducimos esos mismos comportamientos. Da igual lo que le digamos a nuestros hijos, ellos aprenden lo que ven, no lo que oyen. Es por esto también por lo que se ha prohibido que aparezcan personas fumando en televisión, o que las marcas de tabaco o alcohol patrocinen eventos deportivos como ocurría antes.

Pero no sólo en la iniciación en el consumo de las llamadas drogas porteras, alcohol y tabaco, influyen las neuronas espejo, sino en las recaídas de una persona adicta. Una vez que se ha dejado de consumir o se ha dejado de realizar determinada conducta patológica es muy importante no estar con personas que lo sigan haciendo. Por lo que hemos explicado anteriormente: nuestro cerebro siente lo mismo si lo hago yo o lo veo hacer.

Esto nos generará ganas de volver a hacerlo, algo que podemos no notar inmediatamente, pero sí lo haremos posteriormente en forma de ansiedad, irritabilidad, nerviosismo… Sensaciones todas ellas que nos acercan más al consumo o a la realización de esa conducta que hemos abandonado. Y esto tenemos que tener claro que es así, aunque nuestra soberbia a veces nos haga creernos inmunes.

Como se puede ver, nuestro cerebro tiene un funcionamiento inconsciente, que muchas veces desconocemos. Y es muy importante para el tratamiento de cualquier adicción saberlo. Esto es lo que hacemos en Centro Aupa, explicarte cómo funciona tu cerebro para que aprendas como abandonar todo aquello que no te hace feliz en tu vida y empezar a vivir una vida distinta, mejor. Ponte en contacto con nosotros y te ayudaremos.