“Lo que el corazón quiere, la mente lo demuestra”

Es cierto, la palabreja se las trae. Vamos a empezar intentando explicar qué es la psiconeuroinmunología para comprender cómo nos puede ayudar.

Pues bien, la psiconeuroinmunología se definiría, simplemente, como el estudio de las interrelaciones entre mente y cuerpo y las implicaciones clínicas que pueden tener entre sí. Con ella se pretende enfocar la medicina desde una perspectiva interdisciplinar, trabajando de forma conjunta diversas ramas de la salud y siendo conscientes de la importancia de nuestra mente. Es decir, que la psiconeuroinmunología relaciona especialidades como la psicología, psiquiatría o neurociencia con otras como la endocrinología, reumatología o fisiología. 

¿Qué significa esto? ¿Realmente podemos controlar nuestra salud con nuestra mente? Si estamos bien mentalmente, es decir, si conseguimos alcanzar un estatus de felicidad, estabilidad, calma y equilibrio, podremos comprobar como el resto de nuestro cuerpo lo notará y nos sentiremos mejor en muchos aspectos. 

Como siempre decimos, el estrés es uno de los mayores problemas para lo hombres de este siglo; se ha comprobado que el 80% de las consultas médicas están relacionadas con problemas de estrés. Por eso, la psiconeuroinmunología lo utiliza como una de sus principales fuentes de estudio, puesto que una situación de alerta continuada (distrés) puede producir cambios físicos muy notorios en nuestro organismo.

Como se dice en el artículo que os traemos hoy de MEMORIA EMOCIONAL:

Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas.

Pero, ¿cómo podemos luchar contra nuestros pensamientos negativos? 

Todos sabemos que nos es fácil deshacernos de un sentimiento negativo que nos lleva acompañando un corto o largo periodo, dejar de “comernos la cabeza” no es tan fácil como hacer “clic” y “cambiar el chip”, cuando llevamos un tiempo alimentando a nuestro cerebro de pensamientos negativos no es sencillo dejar de hacerlo aunque lo deseemos.

Entonces, ¿cómo podemos conseguirlo? La respuesta no proviene, ni muchísimo menos, de algún método completamente mágico y novedoso. En absoluto. La solución se define en una palabra: esfuerzo. Esfuerzo, esfuerzo y más esfuerzo. Y la clave ya la tenían los romanos hace siglos cuando decían aquello de:

‘Mens sana in corpore sano’.

Haciendo ejercicio, cultivando nuestro cuerpo en disciplinas que nos diviertan (como bailar, salir a correr, los deportes en equipo…) y, sobre todo, con mucha fuerza de voluntad y tesón, el ser humano es capaz de conseguir todo aquello que desee. Ya lo decía Ramón y Cajal:

“Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.

Irene Ramírez

Colaboraora blog Centro AUPA