Es terrible tener que volver a escribir sobre la muerte de otro gran artista por el mismo trágico motivo: La adicción a las drogas.

Sé que hasta dentro de unos días no se conocerán los resultados de la autopsia para saber el motivo último de este fallecimiento, pero es evidente que de una manera directa o indirecta esa es la causa. Días antes había sido ingresado por una sobredosis de drogas, así que desgraciadamente estamos ante el mismo problema.

   Rico, famoso, triunfador, gran artista…..seguramente muchos se preguntarán qué le faltaba para necesitar utilizar las drogas. Es evidente que los que se pregunten esto no entienden que eso no constituye la felicidad. En Centro Aupa vemos a diario a personas “aparentemente” triunfadoras y, sin embargo, con graves problemas de insatisfacción personal que les lleva al consumo de diferentes drogas. Siento una gran impotencia cada vez que observo esto y mucha pena al pensar que con una adecuada educación todo esto sería innecesario, todo este sufrimiento se podría haber ahorrado. Nadie nos ha enseñado cómo enfrentarnos a los problemas, a la mayoría nadie les ha enseñado a entender qué es lo que sienten ni porqué. A casi nadie nos han educado para ser capaces de superar nuestros miedos o inseguridades, a la mayoría nadie les ha proporcionado confianza en sí mismos, más bien lo contrario, nos han inculcado un absurdo espíritu competitivo: tenemos que ser los mejores, los más listos, los más ricos, los más triunfadores…..parece que es imprescindible demostrar a los demás lo que valemos o nadie nos tendrá en cuenta. Vivimos pendientes de la valoración ajena, con el consiguiente estrés que  genera sentirse permanentemente juzgado y la profunda depresión que supone el que este no sea positivo. Vivimos también según lo que nos han hecho creer que debe ser nuestra vida, muchas veces totalmente contraria a nuestro propio criterio, que aprendemos a enterrar en lo más profundo en un vano intento de olvidarlo.  Nadie nos dice que lo más importante es que  nos valoremos, que nos queramos, que seamos nuestros  incondicionales seguidores, que creamos en nosotros mismos. Tampoco nos dicen que esa absurda carrera por ser más tiene una meta frustrante: llegas, y si sólo tienes eso, descubres que no te satisface, que no te proporciona todo aquello que esperabas…entonces viene la infelicidad, la frustración, la sensación de absurdo, de estar encadenado, la soledad al no poder compartir lo que siento. Vivir es algo mucho más sencillo, me gustaría gritarlo a los cuatro vientos, somos nosotros los que, muchas veces sin ni siquiera ser conscientes de ello, nos complicamos.

      Ojalá algún día nuestro sistema educativo forme, personas primero, y grandes estudiantes después. Ojalá algún día de nuestra sociedad desaparezca por innecesaria  esta terrible enfermedad de la adicción a las drogas, que tantas vidas nos arranca. Ojalá algún día nadie tenga que perder su vida por esto.

Ojalá tuviéramos claro que el éxito de la vida no está en vencer siempre, sino en no darse por vencido NUNCA.

                                                 

Dra. San Román

Subdirectora Médica Centro AUPA

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