Según la RAE, mentir es “decir lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa”.

Una vez lo leemos, vemos lo absurdo que puede parecer hacer esto pero, aún así, lo hacemos. Los motivos son diversos: por inseguridad, por miedo, para parecer lo que no somos, para eludir responsabilidades, por falta de confianza en mí mismo… Como vemos, los motivos son muchos pero ninguno bueno. Hoy me gustaría daros diez buenas razones para no mentir:

  1. Te haces daño a ti mismo. Cada mentira que dices te aleja más de la persona que realmente eres y eso hará que no te sientas bien, impidiéndote mejorar y avanzar.
  2. Haces daño a los demás. Las mentiras corroen cualquier relación y te alejan de las personas al establecer un muro de mentiras entre tú y ellas.
  3. Genera ansiedad. El mentir te provocará un sentimiento de culpa y remordimiento que hará que no estés tranquilo, manteniéndote siempre en estado de alerta para continuar mintiendo.
  4. Te vuelve inseguro. El creer que tienes que mentir mina tu confianza en ti mismo. Debes ser capaz de decir la verdad, independientemente de lo que opinen o piensen los demás.
  5. Es una manipulación. La mentira no es más que adaptar las circunstancias a lo que más me conviene, olvidando que estoy engañando a los demás, a los que niego el poder saber la verdad.
  6. Denota egoísmo. Sólo pienso en lo que, supongo, es bueno para mí, mintiendo sobre lo que creo que me perjudica, independientemente del daño que les pueda ocasionar a los demás esa mentira.
  7. Es una muestra de cobardía, al utilizarla para eludir problemas. Aprendemos que es mucho más fácil mentir que hacer frente a las responsabilidades o asumir los errores que podamos cometer..
  8. Victimismo. El no enfrentarnos a la verdad hará que caigamos en un recurso fácil que es pensar que las cosas que nos ocurren siempre son por culpa de los demás, cerrándonos de esta manera la puerta para el cambio. 
  9. Mantiene una falsa imagen de mí mismo. El no mostrarme como soy, con mis cosas buenas y con mis defectos, hará que nunca cambie, además de suponer un desgaste emocional tremendo al tener que vivir siempre bajo la careta del personaje creado.
  10. Es emocionalmente devastador. El acostumbrarse a mentir como recurso para afrontar situaciones desagradables o conflictivas, hará que nos alejemos de conseguir el necesario equilibrio emocional para llevar una vida satisfactoria y estar en paz con nosotros mismo. Nos convierte en personas débiles y al final, infelices.

“La primera pequeña mentira que se contó en nombre de la verdad, la primera pequeña injusticia que se cometió en nombre de la justicia, la primera minúscula inmoralidad en nombre de la moral, siempre significarán el seguro camino del fin” Václav Havel.

Dra San Román

Directora médica de Centro Médico Aupa