La paradoja del perfeccionismo (El Mundo)

Ningún ser es perfecto en la naturaleza. Los leones son ágiles y veloces, pero también muy vulnerables; los robles son árboles muy fuertes y majestuosos pero de muy lento crecimiento. Y el ser humano, pese a su histórico afán por considerarse superior, magnífico, extraordinario… Tampoco es perfecto en absoluto. Serlo sería imposible. 

En la mayoría de casos de personas extremadamente perfeccionistas se pueden observar altos niveles de ansiedad. Esa ansiedad es debida a la necesidad creada por ellos mismos por conseguir siempre los mejores resultados académicos, ser los mejores en esto y aquello, llegar primeros, alcanzar las más altas cifras de ventas…

No se dan cuenta este tipo de personas de que lo único que logran con estas altas expectativas sobre sí mismos es generar una bola que crece y crece y que no les llevará a ningún lugar más que al miedo y al sufrimiento. El temor constante por no ser capaces de alcanzar sus metas y el sufrimiento por ver como no llegan a ellas.

Como decimos, el perfeccionismo es un error fatal. A las personas perfeccionistas de las que hablamos, el fantasma del “fracaso” les persigue cada día y son incapaces de disfrutar de su vida, de su alrededor… Y mucho menos de sus logros, por pequeños o grandes que sean, pues siempre querrán más y más. La falta de confianza y seguridad son otros de los males que les acechan.

En el lado opuesto, se encuentran aquellas personas que no se esfuerzan, que desisten a la primera de cambio, que se conforman, que no tienen actitud crítica con ellos mismos, que no cambian aquello que no les gusta… 

Evidentemente, se trata de encontrar una armonía óptima entre una y otra postura. No tenemos que ser los mejores siempre y en todo, pero tampoco debemos conformarnos con lo peor, sólo por pensar “no puedo”. 

2b80208d4d9b6ef1f835c4cc4c912a41

¿Cómo podemos encontrar el equilibrio?

Algunas de las medidas que podemos tomar en nuestro día a día para alcanzar una situación de bienestar, sin exigirnos demasiado ni tampoco conformarnos: 

– Grabar en nuestra mente: “NADIE ES PERFECTO, soy imperfecto y me alegro por ello”.

Podemos conseguir todo lo que nos propongamos, pero debemos procurar ponernos metas alcanzables y no agobiarnos si tardamos más o menos en llegar a lograrlas. Debemos ser muy conscientes de que lo importante son todos los pequeños pasitos que vayamos dando durante el proceso. 

– Reconocernos el derecho a equivocarnos

– Debemos trabajar nuestro autoestima y cuidar nuestras emociones. Preguntarnos: “¿me siento bien? ¿estoy feliz con este camino que he tomado?”. Ser capaces de analizarnos y de cambiar de objetivo si fuese necesario.

– No tratar de tenerlo todo controlado. Cada día es perfecto solo porque no sabemos lo que puede ocurrir… Debemos aprender a valorar cada instante, cada vivencia. 

 

           Irene Ramírez

          Colaboradora blog Centro AUPA