Stefan Koelsch, doctor en neurociencia, músico y psicólogo, pronunció esta frase que desde mi punto de vista es crucial para entender la influencia que ejerce la música en nuestros estados emocionales:

“Somos criaturas musicales de forma innata, desde lo más profundo de nuestra naturaleza”.

Según un artículo publicado en el portal “Universo de Emociones”, la música siempre ha estado ligada al ser humano y por tanto a sus emociones, porque el ser humano es fundamentalmente un ser emocional.

En Centro Médico AUPA somos muy conscientes del poder terapéutico de la música y tratamos de integrarlo e implementarlo en el proceso terapéutico a través de diferentes programas y actividades.

La música es una sucesión de señales acústicas que nuestros oídos recogen y envían al cerebro. Allí se decodifican y adquieren significado, y todo esto pasa en fracciones de segundo. Para ello, el cerebro involucra a las emociones, que son las primeras encargadas de convertir el sonido en algo comprensible para el sujeto que escucha.

Darwin ya enunció que los sonidos musicales pudieron haber sentado una de las bases para el desarrollo del lenguaje y desde esta premisa podemos afirmar que el ritmo y la cadencia de la oratoria tienen sus propios rasgos musicales, de tal forma que cuando escuchamos a una persona con atención, podemos detectar su estado anímico según el ritmo y cadencia que imprimen sus palabras.

Dado que la música tiene la maravillosa capacidad de cambiar estados de ánimo, según estudios neurocientíficos que así lo demuestran, es lógico que los terapeutas queramos hacer uso de ella, de una u otra forma, en el transcurso del proceso terapéutico. Por ejemplo, aprender a tocar un instrumento musical es una actividad que llena un vacío emocional del paciente y permite que se desarrollen diversos procesos neuronales que ayudan a superar una adicción.

La música despierta el núcleo de las estructuras cerebrales creadoras de nuestro universo emocional. Al escuchar música estamos activando áreas de nuestro cerebro que activan la empatía, y en este sentido es una gran facilitadora a la hora de compartir sentimientos.

Yo no entendería la vida sin música y te invito a que hagas este interesante ejercicio: imagina por un momento tu vida sin música … ¿Crees que podrías ser la misma persona?

Todo el equipo de Centro Médico AUPA estamos listos y preparados para ayudarte. Feliz Vida Nueva !!!

Fernando Gallego

Psicólogo Centro Médico AUPA