Es sorprendente comprobar cómo, a pesar de la actual evidencia científica contrastada sobre los innumerables y devastadores daños que provocan las drogas (incluido el alcohol) en la salud, la percepción de riesgo que posee una gran parte de la población es preocupantemente baja. Y los medios de comunicación, en muchas ocasiones, favorecen esta imagen “blanda”, lúdica e inocua que se confiere a las drogas.

Nos referimos en esta ocasión a noticias como las últimas declaraciones de la superestrella del pop Madonna.

La mundialmente famosa cantante afirma que permite que sus hijos consuman drogas “con moderación”.

Aunque esta afirmación proviene de un discurso en el que Madonna concluye que ella no se droga aunque haya probado “de todo al menos una vez”, no deja de ser una reflexión pública peligrosísima y profundamente ignorante en lo que al conocimiento de cómo funciona una adicción se refiere.

Además, añade: “probé las drogas y como no me gustaron no lo volví a hacer”. Este comentario subraya el desconocimiento sobre la enfermedad no voluntaria que puede provocar el inicio en el consumo de cualquier droga.

Es importante aclarar que no existe la moderación en el consumo de tóxicos (alcohol, cocaína, hachis, tabaco, pastillas…) o al menos no para todo el mundo. Cuando una persona consume cualquier droga se inhibe la parte del cerebro que alberga la capacidad para ser responsable y moderado. Por otro lado, existen factores involuntarios como si es hombre o mujer, el peso, el estado anímico, el entorno, las habilidades sociales y un largo etc. que influyen decisivamente en que el uso de la sustancia se convierta en abuso y después en dependencia. Es decir, lo que le sirvió a Madonna puede no servirle a su hija porque no son la misma persona.

Podríamos analizar otro ejemplo muy conocido: la leyenda que aparece en las botellas de alcohol y sus anuncios publicitarios. “Beba con moderación. Es su responsabilidad”. A nuestro juicio una auténtica barbaridad.

Se atribuye una capacidad de control al cerebro absolutamente falsa puesto que las drogas afectan en gran medida estas facultades. Sería como invitar a alguien a que no se duerma tras administrarle una dosis de anestesia.

Por tanto, creemos necesario recomendar que los personajes públicos y los medios de comunicación sean más prudentes a la hora de tratar un tema de salud pública de primer orden a nivel mundial.