MODAS EN LAS DROGAS, ¿también?

Esta es la pregunta que me surge tras leer el artículo “Dime cuándo naciste y te diré cuál es tú droga”: la marihuana y el LSD en los 60, la heroína en los 80, la cocaína en los 90 y ahora el MDMA. Leemos que, según el historiador americano Cody Delistraty, algunas veces es la droga la que produce una cultura y, en otros casos, es la cultura la que la demanda. No creo que sea así, estoy más de acuerdo con Juan Carlos Usó, un historiador español experto en drogas, según el cual efectivamente, determinados momentos culturales pueden alentar el consumo de una droga, como pudo ocurrir en España en los años 70, como muestra de liberación y ruptura de tabúes y prohibiciones en las que se había vivido inmerso durante muchos años. Pero poco más. Creo que el cambio continuo de modas en las drogas obedece más bien a una estrategia de los traficantes, muy bien conocedores del cerebro de los adolescentes y jóvenes y, por tanto, de sus comportamientos y razonamientos. Es increíble y no deja de asombrarme, que los capos de la droga vayan por delante de los que hacemos justamente lo contrario, que sean más capaces de captar a los jóvenes que los que intentan que esto no ocurra. El cerebro de un adolescente, que es la edad en la que se produce el inicio de la mayoría de los consumos y, por tanto, de las futuras adicciones, tiene unas características específicas que me gustaría comentar:

1-Desarrollo del cerebro, sobre todo de la corteza prefrontal encargada de la planificación, toma de decisiones, de la autoconciencia y del control del comportamiento inapropiado. Esto supone que debemos tener claro que su funcionamiento cerebral y su modo de razonar no es el mismo que el de los adultos. Esto no implica que no debamos corregirles o enseñarles, pero debemos saber cómo hacerlo, como captar su atención, hablar en su mismo “lenguaje cerebral”. Los adolescentes tiene problemas para ponerse en la piel de otros, no lo olvidemos, así que la estrategia del daño provocado en el futuro o el ejemplo de lo que le ocurre a otros, no suele ser eficaz.

2-Por el desarrollo de su sistema límbico (el que controla el sistema de recompensa y las emociones) tiene una gran tendencia a hacer cosas divertidas e incluso a correr riesgos. También a impresionar a sus amigos y a sentirse independientes de sus padres. Dificultad para prever o valorar futuras consecuencias de sus actos. La zona que posteriormente se encarga de modular todo esto, la corteza prefrontal, recordemos que se está desarrollando, así pues no existe freno.

3-La adolescencia es una época que tenemos claro cuando se inicia, con los cambios físicos, hormonales y biológicos propios, pero que termina cuando el individuo consigue un estatus estable e independiente. Es importante tener esto en cuenta, porque sólo así entendemos a personas que son eternos adolescentes, generados por su entorno familiar, que los congela en una sempiterna inmadurez.

   Si tenemos claras estas cosas, entenderemos porqué, hasta ahora, las campañas antidroga no daban resultado, se basaban en todo lo malo que te iba a ocurrir y en las consecuencias terribles, cosas que como hemos visto, no encajan bien con su peculiar comportamiento por su edad. Sin embargo, y volviendo al tema del artículo, los narcos saben cómo hacerlo:

– continuo cambio de forma de pastillas, aunque contengan lo mismo, presentándolas como novedad.

– continuo cambio de nombres, y siempre atractivos y graciosos, modificando ligeramente la composición o añadiendo cada vez algo diferente.

-propaganda de los efectos de estas pastillas como algo que conseguirá que seas el más divertido, hablador de la fiesta y que ligues más y que tus relaciones sexuales serán además como nunca has soñado.

-propagación de la opinión de que si no has probado alguna de ellas eres un raro o un atrasado, de que no estás al día ni eres un enrollado.

-falsa creencia, debidamente difundida por los que viven de ello, de que es algo puntual, de que sólo será algo que te hará pasar una noche más divertida, de que no te generará adicción .

-separar las pastillas del resto de las drogas para conseguir no estigmatizarlas. Se recomienda incluso su consumo con agua y no con alcohol, para que el mensaje subliminal sea que no tiene nada que ver con el resto de lo que consumimos: alcohol, cocaína, marihuana…., es más “sano”. Y por supuesto, ni se plantea ningún tipo de consecuencia negativa por su consumo, ni a corto ni a largo plazo.

– inmediatez asociada a la época en la que vivimos: todo pasa de moda en un pestañeo. Así que mantengo un flujo continuo de pastillas de diferentes nombres, formas y colores para generar expectación sobre la novedad y la próxima nueva moda.

     Empecemos a entender a nuestros jóvenes, no son tan diferentes a cómo hemos sido nosotros si lo pensamos, piensan y sienten lo mismo, sólo ha cambiado la educación que les damos y determinadas costumbres. Sólo intentando comprenderlos, podremos llegar a ellos. Y esto no quiere decir ser sus amigos, eso es absurdo, sino hablar su lenguaje e intentar saber qué les resulta atractivo para usarlo a nuestro favor. Consigamos presentarles la vida sin drogas como algo atractivo, lleno de cosas por hacer, disfrutar, retos…., enseñémosles a manejar sus emociones, démosles herramientas para manejar sus frustraciones y habremos ganado la batalla.

Como decía Napoleón Bonaparte: “ Cada hora de tiempo perdida en la juventud es una posibilidad más de desgracia en la adultez”. Y os aseguro que es verdad, lo vemos a diario en nuestros pacientes de Centro Aupa.

                   Dra. San Román