Quizá el término creatividad sea en sí mismo engañoso, porque puede connotarse de la idea de “crear de la nada”, como dios, o como normalmente se piensa que lo hacen los grandes genios. Por el contrario debemos entender que la creatividad es un proceso asociativo:

“Creatividad es la capacidad de descubrir relaciones ante experiencias antes no relacionadas, que se manifiestan en forma de nuevos esquemas mentales como experiencias, ideas y procesos nuevos” (Matussek).

Para que se entienda bien esto, diré que un científico que no es creativo, no es un científico, porque investigar requiere intrínsecamente del proceso creativo. Alexander Flemming descubrió la penicilina serendípicamente, al dejar accidentalmente al descubierto una placa de experimentos bacteriológicos y producirse unos resultados no esperados. Pero fue su trabajo, su pasión y su atención plena lo que le permitió darse cuenta de ello, al hacer las asociaciones de ideas pertinentes, y esto es lo realmente importante. Con este ejemplo creo que se entiende bien cuando digo que la creatividad es proceso asociativo.

En ciencia, un error no se considera un fracaso, sino un acierto por descubrir lo que no funciona, y no se puede descubrir lo que sí que funciona hasta que exploras muchas posibilidades que no salen bien.

No debemos tener miedo al error, si no nos equivocamos, no vamos a evolucionar nunca.

Ken Robinson nos dice que la creatividad se aprende igual que se aprende a leer. Cuando alguien nos dice que no sabe leer, pensamos que no ha aprendido a hacerlo, no que no sea capaz. Todos tenemos la capacidad de ser creativos, lo que pasa es que no todos somos conscientes de ello, convencidos de que la gente creativa son esos artistas genios que saben componer una melodía o pintar un cuadro.

La imaginación es uno de los rasgos más distintivos de los humanos, y la creatividad sería algo así como la acción de la imaginación, un paso adelante, poner la imaginación a trabajar.

Debemos posibilitar una sociedad que permita que se desarrolle la creatividad, entornos donde cada uno pueda encontrar la inspiración necesaria para desarrollarla, y no castrarla desde la infancia.

Sin título

Un padre no ha de mirar al mundo para decidir qué quiere para su hijo, sino que ha de mirar a su hijo para ver qué le inspira, qué capta su atención, quién es él, cuales son las cosas que le entusiasman, qué le atrae o qué le produce rechazo.

 


Descubrir tu pasión lo cambia todo, y decimos que alguien está en su elemento cuando hace algo con lo que se siente cómodo, como pez en el agua. Si te dedicas a algo que te gusta, nunca más vas a trabajar.

La vida es energía, cambio, movimiento constante. Varía mucho en función de lo que hacemos y lo que hacemos nos carga de energía, o no. Ken Robinson distingue cuatro ingredientes de la creatividad:

  1. ESCOGER BIEN AQUELLO QUE MÁS NOS MOTIVA
  2. CONECTAR CON LA PASIÓN QUE SIENTO CUANDO ESTOY EN MI ELEMENTO, QUE ES EL MOTOR QUE MUEVE NUESTRAS VIDAS
  3. DISCIPLINA / TRABAJO / CONSTANCIA
  4. ARRIESGAR / LANZARSE / CAER MUCHAS VECES PARA SEGUIR APRENDIENDO

    Fernando Gallego

    Psicólogo Centro Médico AUPA