Suena el primer acorde de esa canción, esa que te sabes de memoria desde hace años. Y tus pies empiezan, poco a poco, a moverse solos con ese vaivén característico, el ritmo. Esa melodía que conoces de sobra, te guía por un mundo de recuerdos y sensaciones; te sientes a gusto, en calma… Feliz. Y todo, todo eso, gracias a la música.

El efecto de la música en el ser humano es uno de los estudios que, con más ahínco se llevan a cabo desde la Neurociencia, como podemos atisbar en el artículo de EL PAÍS ‘¿Qué le hace la música a nuestro cerebro?’. Esa es, además, una de las grandes preguntas de la historia. 

Lo cierto es que, como bien dice el artículo, al igual que la droga, el sexo y la comida, la música libera dopamina en nuestro cerebro.

¿Y para qué sirve? La dopamina es la encargada de suministrar al cerebro los sentimientos de gozo que nos motivan a realizar ciertas actividades, como movernos. Es por eso que este neurotransmisor cerebral se relaciona con las funciones motrices, las emociones y el sentimiento de placer.

La música nos apacigua, nos relaja… Pero también nos anima, nos emociona y nos invade. 

Pero la música es mucho, muchísimo más que eso:

  • Gracias a la música, y a su impacto en nuestro campo perceptual, podemos potenciar nuestras habilidades cognitivas.
  • Gracias a la música podemos comunicarnos de forma no verbal. Podemos relacionarnos utilizando nuestro cuerpo, mostrar nuestros sentimientos, sacar nuestras emociones. La música nos invita a socializarnos, es una herramienta muy poderosa para unir personas. 
  • Gracias a la música nos sentimos más jóvenes, ya que nos ayuda a mantener nuestro funcionamiento físico, además del emocional.
  • Gracias al escuchar media hora de música suave, podemos reducir significativamente nuestros niveles de estrés y ansiedad. Además, la música facilita el sueño. 
  • Gracias a la música, y a la posibilidad de escucharla en movimiento a través de los cascos, estamos más predispuestos a hacer más ejercicio.
  • Gracias a la música aumenta nuestro optimismo y se estimula nuestro rendimiento. 
  • La musicoterapia es un método terapéutico cada vez más valorado, puesto que han sido ya de sobra comprobados sus beneficios cognitivos, físicos, socioemocionales y espirituales. 

En definitiva, la música es una herramienta tremendamente poderosa para el ser humano. No debemos olvidarnos de ella. Al igual que de la pintura, la escultura y demás actividades artísticas que nos son enseñadas y que comenzamos a ejercitar desde niños, no debemos dejar de ponerlas en práctica, simplemente por “convertirnos” en adultos y tener otras prioridades y preocupaciones.

Es vital para ser felices el encontrar hobbies e introducirlos en nuestra vida diaria. Escuchar música de camino al trabajo, o en casa mientras hacemos nuestras tareas cotidianas, puede servirnos de terapia para que éstas no se conviertan en algo tedioso.  

La música nos mueve y eso es lo que necesitamos para ser felices. 

Irene Ramírez 

Colaboradora Blog Centro AUPA