La procrastinación es el acto de dejar las cosas para más tarde, el famoso “ ya lo hago luego”.

Os preguntaréis qué tiene que ver esto con la adicción. Pues sí, tiene relación y mucha. Porque es algo que forma parte habitualmente de la personalidad del adicto.

La personalidad adictiva tiene varias características, entre ellas la inmediatez. La persona se acostumbra a un mecanismo rápido de obtención de la sensación de bienestar a través del consumo de una droga o de la realización de una conducta alterada. Es el ya famoso mecanismo de recompensa, el cual es la base de toda adicción y consigue que su voluntad se debilite hasta extremos de casi anulación, dejando de lado todo aquello que le pueda suponer un reto o un esfuerzo y generándole tan sólo ansiedad y malestar, así como frustración e incapacidad de retomar el control de su vida…

despues

Es fundamental que, como parte del tratamiento, trabajemos sobre esto, es necesario que la persona adicta cambie este aspecto de su personalidad. Para ello, debemos de trabajar la fuerza de voluntad  y lo conseguiremos estableciendo pequeñas metas o retos a cumplir.

No haremos una larga lista porque está comprobado que nuestro cerebro lleva muy mal la multitarea; es como si en un ordenador abres muchas pestañas, lo que consigues es enlentecerlo. A nuestro cerebro le pasa lo mismo y además parece obvio que no es lo adecuado para empezar a trabajar nuestra fuerza de voluntad, que en ese momento es como un músculo que hace tiempo que no usamos y está atrofiado. Hay que movilizarlo poco a poco.

Y para que su cumplimiento sea más fácil nos ayudaremos de la automatización. Establecer días y horas fijas para su realización ayudará. No tenemos que pensar cuándo y cómo si lo planeamos antes, sólo debemos hacerlo. Esto generará en la persona un doble beneficio: la satisfacción de ser capaz de cumplir lo que se ha propuesto y el aumento de la confianza en sí mismo al ver que es capaz de vencer sus miedos e inseguridades.

La persona adicta, poco a poco, empezará a ver las ventajas de su nueva situación y aprenda que todo es posible si se lo propone. Esto aumentará su autoestima, algo también muy deteriorado en la mayoría de las personas adictas.

Vemos pues la gran importancia que tiene el conseguir que la procrastinación desparezca de la vida de alguien que está saliendo de una adicción. Sólo obtendrá beneficios, tanto psicológicos, como de aprovechamiento de su tiempo, sacándole mucho mayor rendimiento.

Descubrirá que tiene tiempo para trabajar, divertirse, relacionarse, hacer deporte, aprender… Sin ser un “superman”, sólo es necesario organizarse, establecer unos hábitos y horarios y, por supuesto, cumplirlos.