¿ESTAMOS INTOXICADOS?
Alimentación: “Somos lo que comemos” esto es lo que dice Rosemberg, catedrático de nutrición de la universidad de Boston, y así es, de ahí la importancia de este tema y la atención que cada día más se le dedica. En otros artículos hemos hablado de las dos edades que tenemos: la biológica y la cronológica, esta última se refiere a los años vividos, la primera por el contrario, se refiere al estado de nuestro organismo, y no coinciden en la mayor parte de las ocasiones. La diferencia entre ambas radica en el cuidado que dediquemos a nuestra salud: dieta, ejercicio y ausencia de hábitos tóxicos. Pero no se trata de tener que convertirnos en expertos, ni de tener que ser nutricionistas o que obsesionarnos, se trata simplemente de aplicar el sentido común. Si pensamos las directrices que se nos dan, todas tienen una razón y una lógica, y si no la tienen es que son absurdas. Y digo esto, porque hay mucho charlatán haciendo negocio a costa de nuestra ignorancia, nuestra inocencia o nuestra excesiva credulidad, por eso, ojo con los “milagros” o supuestas “sanaciones o desintoxicaciones” como nos avisa el artículo, hay mucho negocio montado en torno a este tema. No hay tantas cosas que necesitemos saber. Hoy os daremos algunos sencillos consejos:
1-Las calorías que debemos consumir por día dependen de nuestro sexo, edad, trabajo y estilo de vida, pero un promedio sería de 2000 calorías en las mujeres y 2500 en los varones, disminuyendo esta cifra con la edad. Una sana costumbre que recomiendo a todo el mundo es acostumbrarse a leer las calorías de cada alimento o producto comprado, nos llevaremos grandes sorpresas y entenderemos, en muchos casos, porqué engordamos o no adelgazamos, al contabilizar las calorías consumidas al día.
2-El mantener un peso adecuado no es una cuestión de estética, es una cuestión de salud. Además de aumentar el riesgo de padecer muchas enfermedades, el sobrepeso supone un esfuerzo añadido para nuestros huesos y articulaciones, que no están preparadas para ello, es como si cargáramos a diario con un saco de 10, 20 o 30 kilos de más, según los que nos sobren, es evidente que si hiciéramos esto todos entenderíamos el tener dolores de espalda, cansarnos con más facilidad o tener lesiones articulares.
3-Los alimentos básicos que toda dieta debe comprender son: proteínas, grasas, hidratos de carbono, minerales y vitaminas. Una dieta equilibrada y sana debe contenerlos TODOS, y lo resalto porque cada uno de ellos aporta cosas imprescindibles para nuestro organismo. Por tanto, toda aquella dieta que prescinda de alguno de ellos, es una dieta insana, lo diga quien lo diga. Y debe ser una dieta en la que predomine la calidad sobre la cantidad, debemos de prestar a nuestra alimentación la importancia que requiere. Nuestra famosa dieta mediterránea es el paradigma de una dieta ejemplar, así pues no tenemos más que mantener aquello que nuestros padres nos enseñaron: a comer de todo.
4-No existen esas supuestas “intoxicaciones corporales”. Nuestro organismo tiene sistemas preparados para esta función de desintoxicación: el hígado y los riñones. No hay que añadir nada más, es un sistema depurativo perfecto y si falla, por desgracia, no se suple con una infusión o zumo milagroso, sino como dicen los expertos, con un trasplante del órgano que no funciona.
5-Lo único que necesita nuestro organismo para estar en perfecto funcionamiento, no son supuestas depuraciones, sino una adecuada alimentación, unos hábitos saludables y un buen equilibrio emocional. Y si alguno de estos falla lo que necesitamos es acudir a un profesional médico en busca de una solución. Acudir a alguien al que avale por lo menos, una titulación académica que lo faculte para opinar y que nos recete unos medicamentos autorizados por el Ministerio de Sanidad y, por tanto, con la garantía de saber que antes de ser comercializados han pasado por estudios clínicos, ensayos y comprobaciones y, sobre todo, somos conocedores de su composición exacta. Todo esto no podemos decirlo del resto de productos a la venta fuera de este circuito sanitario. No dejará de asombrarme la facilidad con la que la gente consume productos recomendados por el vecino y sobre los que no tienen ninguna información veraz y que no pasan controles sanitarios y, sin embargo, cuando acuden al médico se sienten capaces de opinar sobre si el tratamiento prescrito por el profesional es o no el adecuado.
6-No existe, por lo menos que me hayan enseñado a lo largo de mi carrera profesional, ningún producto que sirva para todo, hay un tratamiento para cada proceso patológico o déficit. Sin embargo, lo frecuente es encontrarse con productos que supuestamente “limpian” nuestro organismo eliminando de él todo lo malo. Vamos, lo que antiguamente se llamaba” la purga de Benito”.
Así pues, no nos volvamos locos en intentos vanos e infructuosos de estar limpios o desintoxicados, ya lo estamos. Nuestro cuerpo es un organismo perfecto que no requiere mejoras, salvo patología. Como decía Hipócrates: que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina.
Dra. San Román