Recientemente nos hemos quedado sin palabras al encontrarnos con esta noticia en los medios de comunicación: “Un hombre de 36 años ha resultado herido de gravedad tras ser apuñalado seis veces y continuar durante varias horas en un bar junto a sus amigos, que finalmente han llamado al servicio de Emergencias 112″

Él mismo relató que la agresión se había producido horas antes, pero decidió quedarse en el bar con unos amigos tomando cañas y pipas, quienes a la salida del local, insistieron en llamar a los servicios de emergencia. Al lugar de los hechos se trasladó un equipo médico de SAMUR, quienes encontraron al hombre “consciente” con seis heridas de arma blanca en abdomen y torax.

Y aquí es donde voy a hacer las siguiente reflexiones acerca de las consecuencias del uso del alcohol:

  • Los médicos, determinan en primera instancia si el sujeto está consciente o no lo está. Pero cuando decimos que estamos conscientes (o sea, no pérdida de consciencia) … ¿qué nivel de consciencia tendremos de nosotros mismos y de nuestras conductas, si estamos en estado de embriaguez, jugándonos la vida y encima haciendo como si todo está bien, como que no pasa nada?
  • El problema no es tanto este gravísimo acontecimiento puntual, sino la cantidad de personas que conviven con el alcohol o cualquier otra droga en su día a día y que, sin llegar a este grado de embriaguez, no son conscientes del deterioro físico, psíquico y social que cualquiera de estas drogas provoca en su vida, poco a poco, sin ser capaces de visualizar dos grandes peligros: la tolerancia y la ausencia de percepción de riesgo
  •  ¿y los “amigos”? ¿tenían todos el mismo grado etílico en ese momento? ¿consideraron todos que es más importante terminar sus cervezas que pedir ayuda médica para una persona que ha sido apuñalada?

… y así podríamos seguir haciéndonos preguntas escalofriantes para tratar de entender lo acontecido.

Mario A.S., que así se llama, ha hecho unas declaraciones durante su recuperación no menos sorprendentes:

“soy manchego, me recupero pronto”

… como diciendo que “sabe aguantar la bebida”, que es un “hombre de pura cepa”, incluso le dijo a la policía que no necesitaba ayuda médica.

Yo soy madrileño, pero llevo sangre manchega tanto por parte de mi madre como de mi padre, y estoy muy orgulloso de la que considero mi tierra, pero no apelaría a ello para enorgullecerme de “recuperarme pronto” al haber vivido una experiencia semejante, más bien me preguntaría, si quizás estoy sufriendo un problema con el alcohol y también, el por qué me habría sucedido algo así, en vez de esconderme en mi propio desconocimiento sobre mí mismo con este tipo de comentarios, como los que hizo a el personal sanitario femenino que le cuidaron: “viendo lo guapas que sois vosotras, cómo estarán vuestras hijas” … y otras frases por el estilo.

Dando por hecho que algún allegado de Mario va a elogiar lo valiente que es, los huevos que tiene y lo guay que es por salir en los medios de comunicación, mi mayor reflexión que quiero plasmar en este artículo apela a la responsabilidad que debemos tener con el alcohol, y no banalizar este tipo de casos tan esperpénticos como tristemente reales.

En el momento del cierre de este artículo la policía sigue investigando sobre los motivos y los participantes de la pelea, y Mario A.S. se encuentra recuperándose en el Hospital Clínico de Madrid en estado grave.

Una vez más comprobamos como el alcohol puede acarrear daños colaterales que pueden, incluso, hacer peligrar nuestra vida

Fernando Gallego

Psicólogo Centro Médico AUPA