66 días bastan para cambiar. (EL PAÍS)

El artículo habla de un tema muy interesante y que es muy importante que nunca olvidemos: el cerebro es plástico. Como se nos explica en el texto, nuestro cerebro no “envejece” como se creía hasta hace unos años, siempre puede desarrollarse y crecer, pero para esto necesita que lo ejercitemos. Como dice Joaquín Fuster, un gran neurocientífico español afincado en Estados Unidos, las neuronas son las células más duras y resistentes del organismo, pueden nacer, pero para eso hay que estimularlas. La verdad es que no me parece lo realmente importante el saber el número exacto de días que tarde el cerebro en adquirir un hábito, aunque puede ser interesante, lo que es importante es saber que se puede hacer y que no es necesario que pase mucho tiempo para que esto ocurra. Si no ejercitamos el cerebro, pierde neuronas y conexiones, pierde capacidades y flexibilidad.

En el texto se nos dan algunas pautas sobre cómo conseguir que un hábito nuevo se convierta en parte de nuestra vida diaria. Pero a mí ahora me gustaría que recordáramos algunos consejos que son fundamentales para mantener en forma nuestro cerebro y así ser capaces de afrontar cualquier cambio en nuestras vidas:

  1. El cambio es bueno: conocer gente nueva, nuevos sitios, aprender sobre cualquier tema… Porque cuando el cerebro desarrolla rutinas muy fuertes, ya no necesita pensar, todo se hace automáticamente. La única manera de luchar contra la rutina es confrontando al cerebro con información nueva, puesto que esto hará que aparezcan nuevas conexiones entre neuronas. No existe un mejor estimulante mental que un cambio.

  2. Tu mente se adapta a tu actividad: Por eso es muy importante que mantengas tu actividad cerebral afrontando pequeños retos de manera continuada, establécete metas a cumplir y hazlo: aprender un idioma nuevo, estudiar, aprender a dibujar, a tocar un instrumento, practicar un deporte… Con el entrenamiento cada día nos será más fácil, generándonos a la vez una agradable sensación de bienestar por dos motivos, el haber cumplido nuestro reto y el darnos cuenta de que somos capaces de aprender mil cosas que desconocíamos y que están a nuestro alcance. No olvidemos que la mejor recompensa siempre está en aquello que más trabajo nos cuesta.

  3. Somos capaces de hacer lo que nos propongamos: Borremos para siempre de nuestro vocabulario eso de “yo no puedo” o “yo no soy capaz”. Todos podemos, sólo necesitaremos dedicarle más o menos esfuerzo. Es fundamental que tengamos esto claro, no somos personas de segunda, ni con menos capacidades que los demás, sólo somos personas que no hemos desarrollado todas las capacidades que poseemos. Piensa siempre, que si los demás pueden, tú también. Esto aumentará tu autoestima y tu seguridad en ti mismo.

  4. No procrastines: aprende a dominar esa nefasta tendencia a dejarlo todo para luego. Para que te sea más fácil puedes usar dos trucos: prémiate con algo que te guste cada vez que lo consigas y utiliza la técnica de los 5 minutos. Esta consiste en “engañar” al cerebro, piensa que sólo vas a estar cinco minutos realizando eso que te cuesta trabajo y pon incluso si quieres una alarma que te avise; la trampa está en que una vez que empieza una actividad, el cerebro experimenta una cierta ansiedad hasta que la termina, por tanto, al final será tu propio cerebro el que te hará continuar y no te dejará parar.

  5. Somos lo que hacemos: no lo que tenemos intención de hacer. Nuestro cerebro está diseñado para nuestra supervivencia física y emocional, así que siempre encontrará una disculpa para que no hagamos algo: falta de tiempo, falta de dinero, mi familia, el trabajo… Esto nos convertirá en personas negativas; ante cualquier novedad o reto, encontraremos mil pegas para no hacerlo, y todos nuestros proyectos se quedarán en eso, en proyectos sin cumplir, generándonos una sensación de frustración de la que a veces no somos conscientes. Si queremos hacer algo, no le demos más vueltas, hagámoslo. La vida es una elección, no lo olvides, tú eliges lo que haces con ella.

Como decía Buda: “Lo que piensas es en lo que te conviertes”. Así pues sueña en ser la mejor versión de ti mismo y hazlo realidad.

Dra. San Román

Subdirectora Médica Centro AUPA