Hoy se celebra el Día Mundial de la Salud, dedicado este año a la inocuidad de los alimentos. Seguramente os preguntaréis qué quiere decir esto y porqué es tan importante. Debemos saber que los alimentos insalubres están relacionados con la muerte de 2 millones de personas al año, en su mayoría niños y que los alimentos que contienen parásitos, bacterias o sustancias químicas nocivas son los causantes de más de 200 enfermedades de distinta gravedad. Ahora comprendemos el porqué la O.M.S. dedica este año a este tema su día de la salud. También nos da cinco sencillos consejos para conseguir la inocuidad de los alimentos:

  1. Mantenga la limpieza
  2. Separe los alimentos crudos de los cocinados para que no se contaminen
  3. Cocine completamente los alimentos para matar los microorganismos
  4. Mantenga los alimentos a temperaturas seguras(por debajo de 5 º C)
  5. Use agua y materias primas seguras para evitar la contaminación.

Vemos pues que otra vez la OMS nos recuerda la relevancia de la alimentación como fuente de salud o enfermedad. Pensando en esto, me he dado cuenta de la poca importancia que a veces concedemos a nuestra salud, pensando que es algo que nos viene dado; y qué poco conscientes somos de cuidar las cosas que sobre ella influyen, como por ejemplo nuestro estado de ánimo. Está demostrado científicamente que éste influye directamente sobre el funcionamiento de nuestro sistema inmunológico. No existe ya ese concepto antiguo y desfasado de que nuestro cuerpo era una cosa y nuestra mente otra. Somos un todo perfectamente organizado y coordinado. Cuando cualquier faceta de nuestra vida se desorganiza, desequilibra al resto. Por eso, y aprovechando que celebramos el Día Mundial de la Salud, me parece importante que repasemos aquellas cosas que debemos cuidar para vivir más y mejor:

  1. Mantén una dieta sana y equilibrada
  2. Realiza ejercicio físico de manera continuada
  3. Evita todo tipo de drogas y conductas adictivas: tabaco, alcohol, cannabis, ludopatía, nomofobia… Sólo así conseguirás ser libre y decidir tú mismo qué hacer con tu vida.
  4. Mantén una actitud positiva ante la vida. ¡No te quejes continuamente!
  5. Cuida y mantén tu equilibrio emocional. Decía Buda que “ni tus peores enemigos pueden hacerte tanto daño como tus propios pensamientos”.
  6. Ejercita tu mente: aprende un idioma, lee, estudia, viaja… El cerebro hay que ejercitarlo, igual que hacemos con nuestros músculos del resto del cuerpo.
  7. Disfruta de cada momento que vives, es único e irrepetible.