¿Qué miedos te impiden acometer cambios en tu vida?

La próxima estación de nuestro viaje #12EstacionesYUnDestino… Será #YoNoTengoMiedo.

Ahí va este cuento como anticipo:

Curra y Claudia, eran dos gemelas que se amaban con locura. Desde niñas siempre soñaron con salir de la aldea que les vio nacer y visitar mundo, recorrer ciudades, transitar bosques, subir montañas, conocer personas de otros lugares, aprender de otras costumbres, de otras culturas, estudiar, cantar, bailar, en definitiva soñaban con ser libres, hacer lo que querían y como querían en cada momento. Siempre se compadecieron de la dura vida que habían llevado sus padres y lo último que deseaban era repetir su historia. Cuando cumplieron los 18 años, las dos se sentaron en lo alto del cerro más alto del pequeño pueblo a contemplar las estrellas mientras elaboraban su plan, lanzarse a vivir las aventuras con las que siempre habían soñado.

Curra planteó a Claudia las pegas que veía para emprender el camino y Claudia trató de resolver cada una de ellas para lograr ponerse a organizar los preparativos del viaje sin más dilación:

1. MIEDO A PERDERNOS

Curra: ¿Y si nos perdemos?, nunca hemos salido de la aldea, no conocemos más allá del cruce de caminos de la comarca vecina.

Claudia: Estudiaremos bien los planos y libros que tenemos en la biblioteca del ayuntamiento y así sabremos por donde ir y como llegar a donde queramos.

2.- MIEDO A FRACASAR

Curra: ¿Y si después de estudiar, prepararnos para el viaje, esforzarnos en saber como irnos, nos damos cuenta que somos demasiado torpes y que seguimos sin saber como emprender el camino?, ¿habremos tirado el tiempo?

Claudia: Pues si nos pasa eso, empezaremos de nuevo, una y otra vez sin cejar en el empeño, hasta que logremos conocer el camino y sepamos llegar, no pararemos de estudiar esos mapas y esos libros.

3.- MIEDO A DREFAUDAR A LOS DEMÁS

Curra: ¿Y si papá y mamá se enfadan con nosotras?, ellos siempre han querido que nos casáramos con un muchacho del pueblo más próspero de la comarca y les diéramos nietos sanos y felices.

Claudia: Ellos se van a enfadar seguro al principio, porque también tienen miedo a la incertidumbre de nuestro viaje, pero seguro que muy pronto, podrán alegrarse por nosotras al ver que hemos alcanzado nuestro sueño.

4.- MIEDO A LOGRARLO Y QUE MI SUEÑO DESAPAREZCA

Curra: ¿Y si cuando estemos en pleno viaje nos damos cuenta de que lo que vemos es feo y malo y nos desilusionamos para siempre?.

Claudia: Seguiremos buscando en los caminos, en las calles, en las carreteras, en los andenes, en los árboles, en el cielo, buscaremos y buscaremos y en esa búsqueda disfrutaremos de la vida.

5.- MIEDO AL CAMBIO

Curra: ¿Y si lo que nos encontramos allí es peor de lo que tenemos aquí?

Claudia: Nos esforzaremos por convertir aquello que no nos gusta en algo que nos guste y si no está en nuestras manos convertirlo, volveremos a andar y cambiaremos de lugar.

6.- MIEDO A DESTRUIR LO QUE YA TENGO

Curra: ¿Y si cuando queramos volver, ya es demasiado tarde porque todas las cosas que dejamos atrás han desaparecido?.

Claudia: Nunca desaparecerán de nuestras vidas, ya que siempre se conservarán intactas en nuestros recuerdos y por tanto las convertiremos en inmortales.

7.- MIEDO A LASTIMARME

Curra: ¿Y si nos hacen daño en el camino o sufrimos un accidente?

Claudia: Uno no se lastima sólo por moverse o cambiar, si no que también puede sucederle si se queda quieto y no varía nada de su vida.

8. MIEDO A SER LIBRE Y TOTALMENTE RESPONSABLE DE MIS ACTOS

Curra: ¿Y si tú en el camino desapareces y me quedo sola y me doy cuenta que no se que hacer con tanta libertad?

Claudia: Para cuando llegue ese momento habrás aprendido, visto y conocido tantas personas, animales, lugares y cosas diferentes, que sabrás perfectamente que decisiones tomar.

9. MIEDO A TOMAR DECISIONES

Curra: Pero Claudia, son demasiadas cosas las que vamos a dejar aquí, no lograremos llegar a un sitio mejor que en el que estamos, aquí somos felices, vivimos en un bonito sitio con aire puro y tranquilidad. Lo siento pero no te voy a acompañar, me quedo.

Claudia: Lamento tu decisión, pero quiero que sepas que siempre te esperaré con los brazos abiertos y cada vez que mire una estrella, me acordaré de ti y además te enviaré una carta al mes, contándote donde me encuentro.

Las dos hermanas se abrazaron tan fuerte que se pudo oír el sonido de los huesos de ambas crujiendo.

10. MIEDO AL MIEDO

Pasaron los meses y después los años, más tarde las décadas, Curra recibía su carta mensual sin excepción, Claudia le contaba y describía lugares maravillosos, sitios increíbles y experiencias alucinantes, la vida fue pasando y ellas desde la distancia fueron envejeciendo, formando su familias y viviendo sus vidas siempre pensando la una en la otra y vinculadas por aquellas maravillosas cartas de Claudia, llenas de aventuras y experiencias, hasta que 62 años después, Curra recibió la última, no tan bonita y amigable como las demás, la firmaba Curra-Gustafsson, en seguida supo de que se trataba de la hija mayor de Claudia, la carta decía:

“La vida de mi madre está llegando a su fin, está muy enferma, necesita volverte a ver y despedirse de ti, está hospitalizada en la calle Jindi Wangao de Xi´am enfrente de la Pagoda del Ganso Salvaje, te lleva esperando desde que teníais 18 años”.

Curra se echó a llorar, no podía parar de hacerlo, se secaba las lágrimas y en décimas de segundo aparecían nuevas, y de repente paró el llanto en seco, y pese a su edad avanzada, se levantó de la silla con brío de quinceañera, sacó una fuerza y una vitalidad que nunca sospechó ni por asomo que poseyera, hizo la maleta y emprendió el largo viaje…

Días después………

Curra: Aquí estoy hermana, te encontré, llevo soñando con este momento muchos años, demasiadas cadenas me han impedido moverme toda la vida y por eso nunca he podido salir de nuestra aldea hasta hoy, y no entiendo como, pero lo he logrado. Por fin volvemos a estar juntas.

Claudia: ¿No entiendes cómo? Yo te lo voy a explicar:

  • Has reunido los conocimientos necesarios:

Llevas años recibiendo mis cartas y sin darte cuenta, las has leído con avidez, con entusiasmo e ilusión, disfrutando con cada párrafo, sin esforzarte por adquirir conocimientos y memorizar datos, viviendo el camino en tu imaginación, sin meta alguna, simplemente por el placer de recorrerlo. Todo ello ha hecho posible que conozcas lo suficiente para emprender el viaje sin peligro.

  • Has vencido tus miedos:

Tu edad y tu sabiduría, han hecho que desaparezcan múltiples temores, que entonces no te dejaban ver que esas cadenas de las que hablas, sólo estaban en tu imaginación, te has convertido en una mujer valiente.

  • Has sentido una poderosa motivación:

El amor que la una sentimos por la otra, ha sido el detonante que necesitabas para poder venir a mi encuentro. Las motivaciones son lo más importante de la vida, para lograr todo aquello que uno se propone.

Curra y Claudia estaban agarradas de la mano, se miraban fijamente con un inmenso cariño cultivado por años, de repente una dulce y calmada sonrisa se dibujó en los labios de Claudia y susurró las que serían sus últimas palabras:

Claudia: Hasta siempre Curra, vive sin miedo y cada vez que mires una estrella, te pido que te acuerdes de mi.

Curra: Hermana, siempre te querré, mi mente ya te ha convertido en inmortal.

Virginia López Bello

Coordinadora de Centro Médico AUPA