Decía el bruto de mi abuelo una frase que jamás se me olvidará:

Cortando cojones se aprende a capar…

Quizá suene demasiado tosco y ordinario pero es así. El ser humano aprende de sus fallos; al fin y al cabo es a base de ensayo y error como, desde niños, llegamos a ser quienes somos. Todos erramos, todos aprendemos de nuestros fallos y todos debemos levantarnos una y otra vez.

Y a ser feliz también se aprende. Debemos esforzarnos para mantener la ilusión a través de las pequeñas cosas del día a día: el primer rayo de sol al despertar, un buen desayuno, la sonrisa de un niño en el metro al ir al trabajo, el ejercicio físico diario, las risas con los amigos, una estrella fugaz, comprar un libro, descubrir un nuevo restaurante, incluso el acostarse cansadísimo tras un día completo… Esa es la verdadera felicidad: el ser capaz de disfrutar de las nimiedades que la vida nos ofrece.

Pero me dirás que eso, a veces, puede resultar costoso y pesado. Quizá habrá días en que el mundo se nos ponga cuesta arriba y todas estas cosas se nos antojen absurdas y nos sintamos incapaces de apreciarlas… Pues resulta que no queda otra: debemos luchar con todas nuestras fuerzas, esmerarnos en valorar cada instante. Con seguridad y confianza en nosotros mismos debemos cultivar y cuidar la ilusión, pues es el don más fuerte que tenemos… Como dice Oriol Pujol Borotau en una de sus mejores lecciones orientales:

 ¡Todo con ilusión, nada por obligación!

Y en Centro Médico Aupa lo tenemos claro: sacarle jugo a la rutina no puede ser tan complicado.

Te proponemos un juego: haz una lista mental de las cosas bonitas que vas descubriendo a lo largo del día desde nada más levantarte. Consigue que, cada día, al menos tres de ellas te esbocen media sonrisa y otras tres te hagan reír. Ilusiónate.

Está claro que también verás cosas feas; por desgracia, el mundo que nos rodea está lleno de ellas: injusticias, muerte, pobreza, guerras, terremotos, gente malvada… Pero, precisamente por ellas, siéntete afortunado. Afortunado de quien eres, de donde estás, de lo que tienes, de lo que puedes lograr, de tu libertad. 

Y que no se te olvide lo más importante: cambia todo aquello que no te guste de tu vida. Tú eres el único que puede dar el paso. El miedo, la desconfianza, la pereza, la angustia… Son valores totalmente contrarios a este EJERCICIO DE ILUSIÓN POR VIVIR.

Yo creo que la verdad es perfecta para las matemáticas, la química, la filosofía, pero no para la vida. En la vida, la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza cuentan más. Ernesto Sabato.

Irene Ramírez López

Colaboradora web