La inteligencia es una de las características más valoradas por la sociedad, compitiendo con la salud y la belleza. 

¿Soy inteligente?, todos nos hemos hecho esa pregunta alguna vez, y los investigadores han descubierto que la respuesta es abstracta, es lo que vamos a intentar explicar con este artículo.

¿Cuántas veces has oído a alguien decir: “me enamoré por su inteligencia”?. ¿Pero qué es exactamente la inteligencia?.

¿Por qué hay personas que tienen 2 carreras y luego no son capaces de prever o superar jugarretas emocionales del destino o ataques de terceros?.

¿Por qué algunas personas son tremendamente resolutivas socialmente, sin embargo luego no han sabido acometer la finalización de estudios superiores o no son capaces de desarrollar con fluidez labores de bricolaje?

¿Por qué hay gente que baila y canta bien, casi desde que nace y a otros les cuesta toda una vida de clases?

¿Por qué existen individuos que han logrado éxito social, empresarial, intelectual y contraen una adicción o caen en una depresión?

¿Por qué determinada gente es capaz de resolver verdaderos problemas mecánicos o de habilidad manual y luego no saben cuidar de si mismos?

¿Por qué existen personas que hablan y razonan con muchísima soltura y argumentación sólida, pero luego no son capaces de entender los problemas ajenos y empatizar con ellos?

¿Por qué hay personas con una imaginación poderosa y ocurrencias originales, pero luego no aciertan a interpretar un mapa?

La respuesta a estas y otras infinitas preguntas que os podéis plantear, nos la da la ciencia. El estudio de la inteligencia es un tema recurrente entre los investigadores y científicos. Parece ser, que existen muchos tipos que revelan, que la inteligencia del ser humano no es algo uniforme, si no que es un todo abstracto y parcelado. Tradicionalmente se ha puntuado la inteligencia con test que hoy en día se consideran obsoletos, ya que no consideran todas estas variables de inteligencia. Todos tenemos los numerosos tipos de inteligencia que existen, pero vamos a tender más al desarrollo de 2 o 3 de esos tipos, condicionados por nuestra sensibilidad, el entorno social y familiar, nuestros intereses…

Hay numerosas teorías que tratan de desglosar cuales son esos tipos, vamos a tratar de enumerar algunos de ellos:

Inteligencia lingüística: Estas personas, se convertirán en escritores, oradores, comunicadores…

Inteligencia musical: Se decantarán por la composición o aprenderán a tocar un instrumento, es lo que se viene llamando “tener buen oído”.

Inteligencia lógica matemática: Querrán ser científicos, este tipo de inteligencia, hasta hace poco, se creía que era la única, se tendía a pensar que si no la tenías desarrollada, no eras inteligente.

Inteligencia espacial: Tratarán de ser arquitectos, decoradores, cirujanos, marineros…

Inteligencia corporal – kinestésica: Se lanzarán a la práctica de deporte o de la danza…

Inteligencia emocional: Llevarán la propia vida de forma cabal y tendrán habilidades sociales para relacionarse con los demás.

Inteligencia intrapersonal: Identificarán rápidamente cómo se sienten y que tipo de emociones les abordan, sabiendo diferenciarlas y gestionarlas

Inteligencia interpersonal: Serán personas empáticas y que sabrán “ponerse en los zapatos del de enfrente”

Inteligencia naturalista: Querrán estar en contacto con la naturaleza, tendrán animales domésticos y se harán biólogos, ingenieros forestales, exploradores…

Inteligencia existencial: Se preocuparán por la espiritualidad y tenderán a interesarse por la meditación, religión, se cuestionarán todo aquello que les rodea.

Inteligencia creativa: Tendrán una gran imaginación que les facilitará ser artistas o llevar una vida bohemia.

Inteligencia colaborativa: Militarán en organizaciones altruistas o políticas.

Lo importante es saber gestionar tu inteligencia, sea esta la que sea, sacarle el máximo rendimiento y ponerla a trabajar para que tu vida sea más feliz, si lo haces, estarás a salvo de caer en comportamientos desequilibrados y huirás de los tóxicos como lo son el alcohol, la cocaína, los porros….

Virginia López Bello

Coordinadora Centro Médico AUPA