Cuando nos enfrentamos a la temida ansiedad, lo que seguramente estemos haciendo, cuando realmente queremos hacer todo lo contrario, es aumentar las sensaciones de malestar que provoca esta lucha interna al abrir una brecha mental continua entre lo que es (mi malestar) y lo que debería ser (mi bienestar). Nuestra Amígdala, que es una parte del Sistema Límbico de nuestro cerebro primitivo, en este momento ya se ha puesto a funcionar, porque ha detectado una amenaza irracional que precisamente está alimentada desde nuestros pensamientos y emociones. El nivel de arousal se ha incrementado y nuestro organismo ha producido más cortisol para enfrentarnos a esa amenaza inexistente e irracional. De esta forma, esta parte de nuestro cerebro primitivo nos obliga a reaccionar como si tuviésemos un león delante de nosotros.

Algunos de los síntomas pueden ser: sensación de ahogo, palpitaciones, sudoración, tensión muscular, sequedad de boca, bloqueos mentales, sensación de irrealidad, estado de confusión, irritabilidad, miedo de olvidar palabras, incapacidad de seguir el hilo de una conversación, insomnio, apatía, ganas de llorar…

Lo que ocurre en este punto es que nuestra rumiación mental está utilizando muchísima energía (el cerebro consume un altísimo porcentaje de toda la glucosa que consume el organismo) en la denominada “red por defecto”, esto es, está haciendo un gran esfuerzo innecesario “mi cabeza es como una centrifugadora” al tiempo que nos vamos instalando en nuestra zona de confort, porque cada vez nos va asustando más entrar en nuestra zona de aprendizaje, que es el único lugar en el que podremos cambiar nuestro foco de atención para acabar de esta forma con la sintomatología.

Debemos aprender a no enfrentarnos a estas sensaciones, sino a aceptarlas y abrazarlas con cariño. Parar, respirar, aprender que yo no soy mis pensamientos ni mis emociones, captar cada momento, practicar, despertar, no juzgar, para desarrollar el autoconocimiento e ir conectando cada vez más con nuestra esencia, donde no caben los síntomas de ansiedad.

Jon Kabat-Zinn define la atención plena como el arte de vivir de forma consciente y conectado con nuestra esencia y esta es precisamente la base que utilizamos para parar mi miedo al miedo, deteniendo de esta forma las ideas que se agolpan, se repiten una y otra vez, que amenazan, que me hacen sentir una piltrafa y que me impiden coger el control de mi vida.

La aplicación del método de la Intención Paradógica creado por el Dr. Viktor Frankl, también ha demostrado ser muy eficiente en combinación con técnicas Mindfulness.

Consiste primero en hacernos conscientes de nuestro estado emocional y después en manejar la hiperintención e hiperreflexión que provocan los estados de ansiedad para poder desactivarlos, aprendiendo a “reírnos” de ellos, para que el monstruo pase a ser un amigo del que vamos de la mano y a quien nos apetece conocer.

Todo el Equipo de Centro Médico AUPA estamos listos y preparados para ayudarte.

Fernando Gallego

Psicólogo Centro Médico AUPA