Recientemente, he tenido la suerte de ver y escuchar una gran charla de TED a cargo de Tim Urban, autor del blog ‘Wait But Why’. En ella, el escritor nos habla de cómo es el cerebro de un procrastinador. 

https://youtu.be/mMOHfgKxuYI

En realidad, todos los seres humanos somos procrastinadores, pero unos más que otros. Digo esto porque, desde la expresión que utiliza el autor “el cerebro de un procrastinador”, podríamos incurrir en un error si pensásemos que es estructuralmente diferente. Lo único que ocurre es que las personas más procrastinadoras tienden a prestar más atención a la parte de su cerebro que le pide satisfacción inmediata que a la parte de su cerebro que le pide esfuerzo para obtener a medio-largo plazo una satisfacción cualitativamente diferente, mucho más sana y aconsejable. 

No quiero decir con esto, obviamente, que no debemos prestar atención al hedonismo, o sea al placer sensorial que nos proporcionan nuestros sentidos cuando degustamos un dulce o practicamos sexo, por ejemplo. El problema comienza cuando sentimos necesitar de estos placeres hedónicos para “ser felices”, pasando nuestras “obligaciones” a un segundo plano, olvidándonos que la felicidad verdadera no está en las recompensas inmediatas, sino en darle un sentido a nuestra vida a través de nuestras acciones. 

Pero ¿qué es esto de procrastinar? 

Pues lo podríamos definir como la tendencia de ir posponiendo en el tiempo nuestras obligaciones. Todos hemos hecho esto. Yo de pequeño me compraba la revista “Gigantes del Basket” y me ponía a leerla a ratitos, sabiendo que tenía que estudiar para un examen de matemáticas.

El problema es cuando la intensidad y/o la frecuencia y/o la duración de nuestra actitud procrastinadora empieza a pasarnos factura, o sea, cuando la capacidad de atención y concentración se ven afectadas por la facilidad que hemos ido desarrollando para atender a nuestra “mente mono”. 

El autor de la charla utiliza una metáfora bastante aceptada en la comunidad científica. En nuestro cerebro hay un capitán que es quien lleva el timón y toma las decisiones importantes (nuestro Neocortex), y “un mono” (que podríamos localizar en algunas áreas del Sistema Límbico) que se encarga únicamente de despistar al capitán intentando que éste no se concentre en aquello que tiene que hacer, invitándole a abandonar el timón y hacer cosas que le reporten placer inmediato. 

Cuando tenemos que hacer tareas de nuestro día a día para las que no hay una fecha límite (visitar a un familiar, ir al gimnasio, alimentarnos bien…) es cuando hemos de estar más atentos a nuestra actitud procrastinadora, para tratar de controlarla.

Porque si no, según el autor, nos sentiremos como meros “espectadores de nuestra propia vida”, y éste es el momento en el que dejamos de estar contentos con nosotros mismos, y por tanto, de sentirnos felices. 

Yo estoy bastante en contra del refranero español, no tenemos más que estudiarlo un poco para darnos cuenta de que muchos refranes son bastante perjudiciales para la salud: “piensa mal y acertarás” o “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” son dos claros ejemplos. En cambio creo que hay otros refranes a los que sí que debemos hacer caso como éste que aprendí de mi abuela y que está muy relacionado con este tema:

“No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.” 

Todo el equipo de Centro Médico AUPA estamos listos y preparados para ayudarte.

¡¡Feliz Vida Nueva!!

Fernando Gallego

Psicólogo Centro Médico AUPA