¿Qué quiere decir esta palabra de la que tanto se habla últimamente? La asertividad es la capacidad de autoafirmar los propios derechos, sin dejarse manipular y sin manipular a los demás. Forma parte de lo que se denominan habilidades sociales.

Veamos a continuación las características con las que describiríamos a una persona asertiva y así lo entenderemos mejor:

  • Manifiesta su propia postura ante cualquier tema
  • Expresa su razonamiento para explicar su postura o sus sentimientos
  • Muestra comprensión hacia las posturas de los otros.
  • Alerta de la presencia de un problema que crea deba ser modificado
  • Sabe pedir cuando es necesario
  • Puede expresar sus sentimientos: gratitud, admiración, dolor, insatisfacción…
  • Sabe decir que no cuando considera que debe hacerlo
  • Es capaz de defenderse sin agredir a los demás
  • Sabe aceptar errores
  • En cuanto a su manera de hablar es: en un tono adecuado, fluida, sin utilizar muletillas.
  • Tiene un buen control emocional
  • Tiene una buena autoestima

Quizás alguno de vosotros después de leer estos 12 puntos crea que esa persona tan perfecta no existe. No es perfección lo que tiene una persona asertiva, sino un buen equilibrio emocional y, sobre todo, respeto por los demás pero también por sí misma. No tenemos que “pisar “a nadie, pero sí considerarnos a la misma altura de los demás.

¿Por qué no soy asertivo?

Es una pregunta que nos podemos realizar. Es muy sencilla la respuesta: porque no lo hemos aprendido. Las habilidades para serlo se aprenden, son hábitos o patrones de conducta. No es algo innato, no es algo que unos tengan y otros no. Se adquiere con aprendizaje y refuerzo, al observar que el comportarme de esa manera me hace sentirme mejor conmigo y mejora de manera notable mis relaciones con los demás, haciendo que mi vida sea más fácil y satisfactoria.

¿Pero por qué la mayoría de nosotros llegamos a la edad adulta sin serlo? 

  • Por educación. En algunos casos, el ser asertivo era castigado con recriminaciones como un comportamiento inadecuado. Nadie nos ha enseñado a comportarnos de esta manera, no habiendo aprendido a valorar por tanto, las ventajas de hacerlo.
  • Por haber aprendido a comportarse de dos maneras patológicas: de manera agresiva o de manera sumisa. Este último caso es el de ese tipo de personas “indefensas” a las que siempre hay que estar ayudando. El primer caso es el de aquellas personas que han aprendido que siendo agresivos consiguen las cosas más rápidamente.
  • Por miedo e inseguridad. Falta de autoestima: creo que si digo lo que pienso me van a rechazar o se van a reír de mí o voy a quedar como un tonto.

No sería mala idea que tras leer este artículo todos hiciéramos un pequeño ejercicio: hacer una lista de aquellas situaciones o personas que nos hacen sentirnos inseguros. Con quién ocurre, en qué momento, qué es lo que me preocupa de la situación, cómo lo suelo afrontar normalmente y porqué no lo hago de manera asertiva, qué me da miedo que ocurra si lo hago. Si hacemos esto será más fácil descubrir cuáles son nuestros puntos débiles y qué es lo que tenemos que trabajar para superarlos y conseguir que nuestra vida sea más agradable. Si lo hacemos, no haremos buenas aquellas palabras de Tagore:

“Quería decirte las palabras más hondas que te tengo que decir, pero no me atrevo, no vayas tú a reírte. Por eso me río de mí mismo y desahogo en bromas mi secreto. Sí, me estoy burlando de mi dolor, para que no te burles tú”.

Además puedes leer un interesante artículo de El País:

¿Cómo ser asertivo?: “autoafirmarse sin agredir a los demás” 

Dra. San Román