La semana pasada pudimos ver en un programa de una cadena generalista un “experimento televisivo” sin ningún rigor científico, pero muy interesante. Se exponía a un grupo de cinco personas por separado a un espejo, y se les daba una consigna: “describe lo que ves”. Cada una de estas personas, cuatro mujeres y un hombre, apelaron en espontáneo a su mayor complejo para definirse a sí mismos.

Los pensamientos que se alimentan de la resignación nos hacen mucho daño. En cambio cuando partimos de la completa aceptación de nosotros mismos, estamos en disposición de romper el bucle de “no puedo cambiar”, ya que probablemente lo que haya ocurrido es que nos hemos instalado en esos pensamientos autodestructivos, en esa zona de confort, en “lo que conocemos”, con el miedo como denominador común.

Para ello hay que empezar por amarse, aceptarse, mimarse, abrazarse Para acometer el cambio o los cambios que haya que hacer, desde el amor y desde esta actitud positiva. Esto se entrena, se aprende con la ayuda de profesionales, porque nuestra actitud multiplica todos nuestros conocimientos y habilidades. La felicidad es una elección y podemos elegir autoaplicarnos la siguiente fórmula, con todo su potencial:

[(Conocimientos + Habilidades) x Actititud]

– “Está mal que lo diga yo -afirma una de las participantes-, pero me considero muy buena persona”.

“No está mal que lo digas tú –responde la responsable de este experimento- Está fantástico”.

Algo muy importante que podemos ver en el vídeo es que la gente que nos conoce bien y la gente que nos ama es capaz de vernos sin el filtro de nuestros propios complejos.

“Lo esencial es invisible a los ojos” (Antoine De Saint-Exupèry).

Y es aquí donde debemos detenernos para hacernos conscientes de que las cosas no son como son, sino como yo las percibo. Y esta percepción está en el mejor de los casos filtrada, y en el peor de los casos secuestrada por nuestras creencias, pensamientos, valores y emociones que es posible que hayamos ido gestionando mal… Y como consecuencia nos hemos ido creando capas, como una cebolla, a lo largo de nuestra vida.

Woody Allen dijo una vez que él, no conocía la clave del éxito pero sí que conocía la clave del fracaso, que es intentar gustar y caer bien a todo el mundo.

Todo el Equipo de Centro Médico AUPA estamos listos y preparados para ayudarte!! Feliz Vida Nueva!!

Fernando Gallego

Psicólogo Centro Médico AUPA