No tiene más quien más posee, sino quien sabe compartirlo.

Acto altruista es cualquier gesto, por mínimo e insignificante que nos parezca, que pone en marcha nuestro sentido de la caridad, aquel que es capaz de mostrar nuestro lado más humano.

El altruismo siempre se ha estudiado desde ramas como la psicología o la sociología, sin embargo, el prestigioso neurocientífico argentino Facundo Manes propone indagar sobre las bases neuronales de una persona altruista. ¿Qué zonas cerebrales se activan y por qué?

Según su estudio, parece ser que el ser humano tiende a ser filántropo por naturaleza:

“Los seres humanos tenemos intereses inmediatos como comer o beber, pero también tenemos intereses mediatos como la cooperación o el sentido de justicia”.

La recompensa que recibe nuestro cerebro tras ejercer un acto altruista es de lo más gratificante: aumenta nuestra dopamina, un agente químico vinculado al placer.

Siempre os hablamos de este neutrotransmisor y de cómo incentivarlo: con ejercicio, dieta sana, sexo y otra multitud de actividades placenteras podemos conseguir aumentar sus niveles en nuestro cerebro para sentirnos mejor. La práctica del altruismo sería una de estas actividades que, como decimos, logran elevar la dopamina.

¿Cómo ser más altruistas en nuestro día a día?

  • Sonríe. Con tu sonrisa alegrarás el día a los que te rodean. ¡Y eso, ya es mucho!
  • Comparte. Lo poco que tengas, compártelo. Por ejemplo, la mayor parte de las veces que vamos a un restaurante a comer o a cenar, nos suele sobrar comida. Una buena idea sería pedir que nos la pongan para llevar y repartirla entre aquellos que no tienen. 
  • Da las gracias. Vamos siempre con tanta prisa que, muchas veces, no nos paramos a pensar en lo simple del gesto de decir “gracias” al de enfrente. 
  • Recicla. Estarás ayudando a mejorar tu entorno. 
  • Escucha a tu alrededor. De nuevo, el ritmo frenético de nuestras vidas nos impide escuchar. Respira hondo, relájate y escucha. Te darás cuenta de muchas cosas que pasaban desapercibidas ante tus ojos: los voluntarios de ONGs pidiéndonos un minuto de nuestro tiempo, músicos maravillosos en el metro, malabaristas en los semáforos que nos alegran la espera… Detente, por lo menos, para darte cuenta de su labor.
  • Dona sangre. Existen multitud de campañas por hospitales para hacerlo y, quizá, puede ser un buen momento para colaborar. 
  • Una pequeña ayuda. Como decimos, por pequeña que sea, esa ayuda por tu parte será tremendamente gratificante para tu vecino/a, compañero/a de trabajo, amigo/a, desconocido/a… Préstate a ser útil para quien lo necesite. 

 

Bienaventurados los que saben dar sin recordarlo y recibir sin olvidarlo. (Anónimo)

Irene Ramírez 

Colaboradora blog Centro Aupa