Hoy hemos querido charlar con nuestro psicólogo experto, Fernando Gallego, sobre las adicciones sin sustancia.

Aquí tenéis la entrevista íntegra:

¿QUÉ ES UNA ADICCIÓN SIN SUSTANCIA?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define adicción como cualquier actividad que el individuo no sea capaz de controlar, que lo lleve a realizar conductas compulsivas que perjudiquen en mayor o menor medida su calidad de vida.

Esta definición pone de manifiesto que, si bien coloquialmente cuando hablamos de adicciones solemos pensar inmediatamente en alcohol u otras drogas, desde una perspectiva profesional hoy en día sabemos que las adicciones con sustancia son sólo un subconjunto de las adicciones en general, o sea, las conductas adictivas.

La capacidad adictiva del ser humano va más allá de las drogodependencias, abarcando una amplia gama de conductas y de objetos adictivos.

En cualquier proceso adictivo intervienen un gran número de variables que subdividimos en tres grandes bloques que interaccionan entre sí: variables que tienen que ver con la personalidad del individuo, variables del entorno en el que se mueve el individuo y variables que apelan a la sustancia y/o conducta adictiva propiamente dicha en este caso.

  • ¿EN QUÉ SE DIFERENCIARÍA UNA ADICCIÓN CON SUSTANCIA DE UNA ADICCIÓN SIN SUSTANCIA?

Desde un enfoque neurocientífico, que es justamente el nuestro (y por mi experiencia me atrevería a decir que es el único que funciona de forma eficiente), hablamos de cerebros adictivos, esto es, cerebros que tienen una mayor predisposición a desarrollar una conducta adictiva de acuerdo con múltiples variables, que son precisamente las que evaluamos en consulta.

Cuando se desarrolla una adicción, y continuo tratando de explicar algo muy complejo de una forma muy sencilla, se produce un desequilibrio en nuestro cerebro, cambios químicos que son los que precisamente van a desencadenar y alimentar dicho proceso adictivo.

  • ¿CUALES SON LAS PRINCIPALES ADICCIONES SIN SUSTANCIA?

En Centro Médico AUPA, a día de hoy, tratamos la adicción al sexo, la adicción a la comida, la adicción al juego, la adicción a las compras, la adicción a la actividad deportiva y la adicción a las nuevas tecnologías.

Así mismo, hemos abordado con éxito comportamientos de tendencia suicida tratándolos como la mayor de las adicciones: querer evadirse definitivamente de una percepción de la propia vida que se percibe como amenazante e inabordable.

  • ¿TODAS LAS PERSONAS SOMOS SUSCEPTIBLES DE PODER DESARROLLAR UNA ADICCIÓN SIN SUSTANCIA?

Rotundamente , si bien hay muchos factores de predisposición y otros desencadenantes que se van a dar o no en cada individuo y que van a ser los que determinen si se desarrolla o no la adicción y en qué grado.

Hace un mes me propuse llevar a cabo un pequeño experimento conmigo mismo. Se trataba de no utilizar los emoticonos del whatsapp durante quince días. Puedo decir abiertamente sin miedo a equivocarme que experimenté reacciones que correlacionan con un trastorno nomofóbico, o sea de adicción a las nuevas tecnologías. ¿Se podría decir que soy adicto a los emoticonos y por extensión al whatsapp? Pues en este caso no, porque he evaluado mi situación pero tendré que estar atento a detectar en qué medida el uso/abuso de esta forma de comunicación puede afectar en mayor o menor medida a mi calidad de vida en lo sucesivo.

Tomando como ejemplo este experimento personal, yo os invito a que intentéis detectar qué conductas podéis estar haciendo en vuestro día a día de una forma compulsiva y os cuestionéis si os perjudica o no la intensidad, frecuencia y duración con qué las lleváis a cabo.

Fernando Gallego

Psicólogo de Centro Médico Aupa