Aprender a quererme: DECÁLOGO PARA EVITAR SER MI PEOR ENEMIGO

Existe algo, llamado diálogo interno, que condiciona en gran medida, sin ser nosotros siquiera conscientes de ello, nuestra vida, nuestra felicidad y nuestra manera de pensar y de afrontar las distintas situaciones que nos surgen. Este diálogo, no es más que la conversación que mantenemos a diario con la persona con la que más hablamos: con nosotros mismos. Pero es curioso, si le preguntas a la mayoría de las personas sobre esto, te mirarán con cara de asombro, e incluso alguno te dirá que eso de hablar así es de locos. Pues todos lo hacemos, y debemos de ser conscientes de ello, pues según transcurra esta conversación seremos de una manera o de otra, veremos la vida como algo lleno de posibilidades y cosas dignas de valorar, o como una carrera de obstáculos, seremos valientes o cobardes, seremos optimistas o pesimistas, seremos actores o simples espectadores de nuestra existencia .El desconocimiento sobre este diálogo es algo que a diario veo en nuestros pacientes de Centro Médico Aupa y que, por supuesto, influye en el desarrollo de cualquier adicción .Por ello intentaremos hoy dar algunas pautas para aprender a ser nuestro mejor coach.

1-Aprende a escucharte, aprende a entender qué mensaje te manda tu cerebro, qué te dice, desmenuza exactamente cuál es tu pensamiento: estoy enfadada, nerviosa o triste, pero porqué, cuál es exactamente la idea que me genera esa sensación, no quedarme en la superficie de la emoción, en sentirla sin más, como si el estado de ánimo fuera el resultado de un sorteo diario realizado por “alguien”.

2-Aprende a ponerle freno a tus pensamientos automáticos, a aquellos que están tan arraigados en ti, que crees que son verdades universales: seguro que no me cogen para el trabajo, seguro que no voy a poder hacerlo, para qué me voy a molestar si soy torpe para eso, yo no tengo imaginación para nada, seguro que no le gusto, seguro que hoy que cojo el paraguas y no llueve, qué mala suerte tengo, qué injusto es el mundo….Valora si esta manera de explicarte las cosas y lo que te ocurre es real o no. Piensa si un amigo te hablara así, si lo seguiría siendo. Nuestra vida es la expresión de nuestra subjetividad, no lo olvides.

3-Evita el miedo, no vivas bajo su yugo. El 95 % de las cosas negativas que nos imaginamos nunca pasan, pero sufrimos por ellas de manera inútil.

4-Arriésgate, no te quedes parado. Nuestras emociones son las que le dan valor a nuestros recuerdos, convirtiéndolos en lastres para nuestro futuro. Si algo te salió mal antes, no tiene porqué ser un vaticinio de futuros fracasos, vuelve a intentarlo. Si alguien te hizo daño, no tiene porqué significar que te pongas una coraza para que no te vuelvan a lastimar, no tiene que volver a pasar.

5-Cambia. Reconoce tus errores, las cosas que haces mal, no las conviertas en tu “ forma de ser”, no te disculpes con el “yo soy así”. No es verdad, siempre estamos a tiempo de rectificar. Si hasta ahora las cosas no te han ido bien, piensa que el fallo puede estar en ti, inténtalo de otra manera. La confrontación con información nueva le encanta al cerebro, no lo prives de ese placer.

6-Anula a tu boicoteador interno, ese que te dice que no te molestes, que no eres de los elegidos para llevar una vida privilegiada, que perteneces a la categoría de los sufridores, que tu vida es un “ir tirando”.

7-No seas absolutista: nadie me quiere, todo me sale mal, nunca tengo suerte, jamás he podido hacerlo…..Huye de ese tipo de lenguaje, a base de repetirlo te lo terminarás creyendo.

8-Aprende a quererte y a cuidarte. Si de verdad entiendes que ese vivir esperando lo malo e inmerso en pensamientos negativos, es malo para tu salud, debes modificarlo. El vivir bajo una permanente “amenaza”, aunque sea ficticia, desencadena en nuestro cuerpo la puesta en marcha de nuestro sistema defensivo: el estrés, con la consiguiente liberación de cortisol con todos los efectos negativos para nuestra salud que esto conlleva.

9-Cuestiona tus pensamientos, piensa qué parte de realidad tienen y qué parte de victimismo le pones. Míralo desde fuera, como si te lo contara otra persona, intenta racionalizarlo. Y cuando te des cuenta de que no es tan negro el panorama como creías, cámbialo, ponle color, minimiza el impacto negativo y reconcíliate con la vida.

10-Desarrolla tu creatividad. Hay gente que a cada solución le ve un problema, no seas tú uno de ellos. Hazlo al revés, todo tiene un segundo camino, otra opción, algo que hacer, aunque sólo sea como decía un superviviente de los campos de exterminio “mi elección sobre qué pensar”..

Abraham Lincoln decía: “ Nos podemos quejar porque los rosales tienen espinas o alegrarnos porque las espinas tiene rosas” Tú decides.

Dra. San Román