¿Cuántos de vosotros os ducháis mientras os estáis duchando? Un acto tan cotidiano pero tan absolutamente delicioso es algo que la gran mayoría de las personas pasa por alto y, mientras el agua tibia cae sobre sus cabezas, están pensando en su trabajo, su jefe, el conflicto con su pareja, la hipoteca, los hijos, etc.

Y es que la mente no para, no da tregua, necesita estar permanentemente en acción. Dicen los maestros budistas que en muchísimas ocasiones es como un mono que salta de rama en rama, de un pensamiento a otro, sin apreciar realmente nada de lo que sucede, esperando el estímulo siguiente, buscando refuerzos positivos de manera inconsciente y descontrolada.

Y planteemos otro experimento: ¿cuántos de vosotros podríais estar en una habitación durante cinco minutos sin hacer nada? Probablemente muy pocos conseguirían deleitarse con la magia que se despliega a su alrededor (la luz entrando por la ventana, los sonidos del entorno penetrando por sus oídos, la respiración fluyendo en su interior…)

Vivimos en una sociedad que refleja como estamos por dentro. La velocidad a la que avanza todo es proporcional al flujo de nuestros pensamientos. Y en este relativamente reciente escenario, a veces frenético, llegan a nuestras vidas los teléfonos móviles inteligentes (smartphones), unos dispositivos que a golpe de dedo ponen el mundo a tus pies. Pequeños aparatos que no permitirán que nos” aburramos” ni un sólo momento. Llamadas, mensajes, Internet, chats, fotos, compras… Una fuente de estímulos sin fin en nuestro bolsillo.

Este es el caldo de cultivo para una adicción que cada vez se cobra más “víctimas”: la nomofobia (no mobile fobia) o miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil.

El 53% de los españoles sufre ansiedad o miedo si pierden su teléfono móvil, se les agota la batería, el saldo, o no tienen cobertura en la red. Las mujeres y adolescentes son más propensos a padecer esta enfermedad pero nadie está a salvo.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Malestar general: ansiedad o miedo por no poder consultar el teléfono cuando se desea.
  • Agresividad: conductas irascibles por no disponer del teléfono o ser interrumpido cuando se está usando.
  • Dependencia: no poder estar tranquilo sin consultar frecuentemente mensajes, correos, redes sociales, etc.
  • Insomnio: estar pendiente del móvil durante la noche o mirarlo incluso antes de levantarse de manera que la calidad del sueño se ve afectada.
  • Aislamiento social: creación de un perfil irreal al usar servicios de mensajería o redes sociales. Este hecho provoca que la persona se “desconecte” de la realidad. No participar activamente en reuniones con familiares y amigos por estar pendiente del teléfono.

Cuando una persona comienza a sufrir varios de estos síntomas es importante determinar el grado de dependencia existente para valorar la necesidad de una terapia que permita superar esta situación.

Es frecuente encontrar individuos nomofóbicos, con escaso autocontrol, un manejo inadecuado de las emociones, del stress y a veces con situaciones de vida desequilibradas.

En estos casos, la solución pasa por un tratamiento profesional especializado. En él, se trabajarán con el paciente conceptos como la auto regulación emocional, autocontrol, entrenamiento de la atención, reorientación a la tendencia natural a ser creativos y estar presentes etc.

De este modo, la persona afectada podrá volver a hacer un uso adecuado de la tecnología móvil poniéndola a su servicio. Y lo que es más importante, revisará las causas que le han llevado a desarrollar este y otros problemas que dificultaban enormemente su bienestar integral.

Si crees que puedes padecer nomofobia y necesitas ayuda , ¡no dudes en contactar con nosotros!