¿Cuántas veces consultas el móvil al día? ¡¡Cuéntalas!! 

Seguramente si haces este ejercicio con rigor, te sorprenderás al hacerte consciente que quizá sean demasiadas.

¿Alguna vez has sentido la necesidad de consultar tu whatsapp en mitad de una película, cuando perfectamente podías haber esperado a que terminase?

Lo que aquí ha ocurrido es que has desconectado de la actividad que estabas haciendo de una manera impulsiva e irracional, que por supuesto vas a tratar de justificar desesperadamente con excusas igualmente irracionales cuando tu pareja te dice que “dejes ya el puto móvil”, y además es probable que no te hayas enterado de una secuencia importante para entender y disfrutar la trama de la película que estabas viendo.

Si canalizamos nuestra vida a través de la pantalla de nuestro móvil, estamos dejando de ser un poquito más felices, en el mejor de los casos.

Nuestro teléfono móvil hace tiempo que dejó de ser solo eso, un teléfono, para convertirse en un smartphone cada vez más sofisticado, una potente herramienta maravillosa, pero que precisamente por la potencia que tiene, lo hemos de manejar con cuidado, sacándole partido a todas las ventajas que nos ofrece pero sin caer en la dependencia.

Para tratar de entender qué ocurre cuando nos hacemos dependientes del móvil, voy a poner un ejemplo fácil de entender: la cocaína.

¿Y qué tiene que ver el móvil con la cocaína?

Pues la cocaína dispara nuestra dopamina al momento de consumirla, que es una sustancia endógena y un neurotransmisor importantísimo responsable de nuestra sensación de bienestar. Pues bien, el móvil puede llegar a ser un disparador de nuestra dopamina igual que la cocaína, si hacemos un uso abusivo y descontrolado de él.

Nuestro cerebro fabrica dopamina de forma natural cuando nos esforzamos realizando todo aquello que nos hace sentir bien, cuando ponemos a trabajar nuestra creatividad de una manera responsable al servicio de nuestras obligaciones y de nuestras aficiones. Si enseñamos a nuestro cerebro a fabricar esa dopamina mediante estímulos exógenos tan potentes, lo que ocurre es que el cerebro “se hace vago” y va dejando de fabricar dopamina con todo aquello que nos hacía antes felices, porque necesita esa dopamina “ahora mismo”, y en muchos casos ni si quiera la persona que está sufriendo esta adicción es consciente de ello.

En Centro Médico Aupa llevamos tiempo tratando la nomofobia, sobre todo con gente joven, pero no es solo un problema de adolescentes. Los resultados en el tratamiento son muy efectivos. Lo primero que hacemos es invitar al paciente a que reconocer su dependencia al móvil como un problema que incapacita su vida, porque no se siente libre, ya que, como en cualquier adicción, el adicto no consulta el móvil “porque quiere”, sino porque los mecanismos neurobiológicos de su adicción le obligan a ello.

Una vez que esta primera fase está resuelta, ponemos en marcha el engranaje terapéutico que va a posibilitar el bienestar psíquico y social del paciente, al experimentar la libertad al salir de una cárcel que solo se ve en muchos casos cuando se ha salido de ella.

Todo el equipo de Centro Médico AUPA estamos listos y preparados para ayudarte. ¡¡Feliz Vida Nueva!!

 

Fernando Gallego

Psicólogo Centro Médico AUPA