«Vivir siendo más feliz»

A principios de año la premio Nobel de Medicina Elizabeth Blackburn publicó junto con Elissa Epel un artículo apasionante, desde mi punto de vista, ya que resume y hace llegar a todo el mundo con sabia sencillez la forma de conseguir el equilibrio mente-cuerpo interviniendo así inteligentemente en nuestro longevo bienestar.

Para abordar el objetivo de este artículo primero voy a mencionar someramente algunas nociones clave: los telómeros cubren las terminaciones de nuestros cromosomas. Con cada división celular nuestras células envejecen y los telómeros se van acortando hasta que finalmente dejan de dividirse, y por tanto de renovarse, enviando falsas alarmas al organismo en forma de sustancias proinflamatorias, precursoras de múltiples enfermedades.

El fascinante descubrimiento de la doctora Blackburn es que podemos intervenir conscientemente en este proceso, alargando así nuestros telómeros, consiguiendo salud, equilibrio y plenitud.

Con una autopercepción más amable de nuestras experiencias conseguiremos un estilo de vida más equilibrado, mientras que una autopercepción derrotista de nuestra realidad acelera nuestro envejecimiento celular.

Cuando se activa nuestro sistema de amenaza, haya o no un motivo real, tiene lugar una serie de eventos fisiológicos que restringen algunos procesos cognitivos importantes para mantenernos en equilibrio. Y, como digo, todo esto suele ocurrir cuando la amenaza no es real, sino creada por nuestra mente.

Por tanto en este punto del artículo ya estamos en condiciones de afirmar rotundamente que nuestra mente tiene un gran impacto en nuestro funcionamiento celular.

La tendencia a la ira, por ejemplo, correlaciona con telómeros más cortos, así como la rumiación, las quejas constantes y la supresión de pensamientos: cuanto más tratemos de apartar nuestros pensamientos con más fuerza aparecerán (el “error irónico” de Daniel Wegner o la “intención paradójica” de Viktor Frankl)

Entonces un cambio de actitud e intención puede convertir la respuesta de amenaza en una respuesta de desafío, esto es, podemos aprender a percibir nuestras adversidades como oportunidades para reunir y enfocar mejor nuestros recursos.

Por tanto lo importante no es lo que sucede, sino cómo afrontamos eso que sucede.

El pensamiento negativo provoca que las mitocondrias dejen de recibir la energía necesaria, lo que va mermando el estado de ánimo pudiendo provocar episodios de ansiedad y depresión que son respuestas disfuncionales ante el estrés.

La buena noticia es que cuando estas situaciones son resueltas internamente con técnicas que se apoyan en la Atención Plena, que promueve una mayor conciencia objetiva de nuestros pensamientos sin tratar de suprimirlos, los telómeros recuperan su longitud normal. De esta forma dejamos de percibir amenzas para percibir estados mentales efímeros, y esto supone aumentar nuestra capacidad de resiliencia.

Durante las prácticas mente-cuerpo, la actividad cardio-respiratoria estimula las vías sensoriales del nervio vago, que envía una señal de calma y seguridad al cerebro. La presión arterial desciende y los procesos de regeneración orgánica, que habían sido desactivados, vuelven a activarse.

Todo el equipo de Centro Médico AUPA estamos listos y preparados para ayudarte.

Feliz Vida Nueva !!!

Fernando Gallego

Psicólogo Centro Médico AUPA