El exceso de antioxidantes puede perjudicar a la piel durante la juventud (El País).

He escogido este título porque me parece que es lo que se nos explica en el artículo, y que podríamos resumir en dos frases.

  1. No todo lo que es bueno en determinadas cantidades, lo es más si las aumento.
  2. No todo lo que es bueno para mi salud o mi organismo lo puedo conseguir en pastillas.

Efectivamente, los antioxidantes son beneficiosos porque neutralizan los temidos radicales libres, responsables de la oxidación, y por tanto, del envejecimiento de nuestro cuerpo. Estos antioxidantes se obtienen, como casi todo lo que necesitamos, a través de una correcta dieta que contenga frutas y verduras.

El error es pensar que se puede continuar con una mala alimentación y unos malos hábitos (consumo de alcohol, tabaco y otros tóxicos),  simplemente por el hecho de “complementar con una buena pastilla”.  Soy médico, y como tal, valoro la enorme importancia del arsenal terapeútico con el que contamos en la actualidad para conseguir curar enfermedades y mejorar la calidad de vida de muchas personas. Pero precisamente por mi profesión, también conozco la tendencia fácil y cómoda de muchas personas de querer arreglar todo con una pastilla. Las pastillas son útiles para tratar enfermedades, pero no para paliar nuestra tendencia a la comodidad o al sedentarismo, fruto de nuestra forma de vida actual. Es por esto que me alegro del resultado de este estudio, hace tiempo que lucho contra los “suplementos de todo” que se venden en pastillas y que todo el mundo consume encantado creyendo erróneamente que están mejorando así su estado de salud. Y mantengo esta lucha por varios motivos:

  1. Las vitaminas pueden provocar patologías tanto por su falta como por su exceso, cosa que mucha gente parece desconocer y que les lleva a consumir continuamente vitaminas en pastillas sin ninguna medida racional o sin ser prescritos por ningún médico y, por tanto, sin saber si en realidad tienen carencia de ellos, pudiendo provocar con su consumo un trastorno por exceso.

  2. Casi todo lo que necesitamos para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo, descartadas las patologías, lo obtenemos a través de la dieta, siempre que ésta sea variada y equilibrada. Todos los estudios realizados por científicos en los últimos años inciden en la importancia de nuestra alimentación para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo y de nuestra mente. No es necesario comer cosas raras, sólo lo que tenemos tan a mano en cualquier supermercado: frutas, verduras, legumbres y pescados. Con esto tenemos asegurado el aporte que necesitamos de cualquier elemento necesario para mantener en óptimas condiciones nuestro estado de salud.

  3. Hoy está demostrado que el buen funcionamiento de mi sistema inmunológico depende en su mayor parte del cuidado que le procure , y esto se consigue con:
  • Dieta variada y equilibrada
  • Realización de ejercicio físico
  • Evitar el consumo de tóxicos (alcohol, tabaco o cualquier otro tipo de droga). No dejará de asombrarme el ver a personas fumadoras, de vida absolutamente sedentaria e incluso otras que pueden llegar a requerir un tratamiento por adicción al alcohol, tomando sus pastillas de complejos vitamínicos.

Así pues, no olvidemos que el proceso de envejecimiento dependerá en gran medida de nosotros. Dejemos pues de pensar en las pastillas como curas milagrosas para todo, salvo las necesarias para tratar enfermedades, y ocupémonos de conseguir toda la salud que queramos a través de los medios que tan a nuestro alcance tenemos.

Recuerdo ahora aquello que decía Sócrates:

“ Si alguien busca la salud, pregúntales si está dispuesto a evitar en el futuro las causas de la enfermedad; en caso contrario, abstente de ayudarle”.