Recientemente hemos podido leer un interesante artículo publicado en El País titulado «¿Cambio de trabajo o sigo con el que tengo?»

De él, subrayo un aspecto que me parece importantísimo, extraído del estudio «Bienestar y motivación de los empleados en Europa 2015» de Endenred e Ipsos:

“Para un 90% es fundamental la conciliación laboral y el ambiente con los compañeros”

Este dato es muy importante porque nos dice que un alto porcentaje de la población europea entiende y está convencida que el trabajo es un factor en el que se ha de buscar el bienestar físico, psíquico y social al igual que en el resto de nuestra vida.

Pero quizá lo más importante y lo que más satisfacción nos va a proporcionar en el aspecto laboral, es la motivación intrínseca que tengamos cada día cuando suena el despertador para ir a trabajar … Hay muchas variables que intervienen para que se dé o no esta motivación intrínseca, además de las extrínsecas, (siendo la remuneración monetaria la más importante de ellas, porque necesitamos dinero para vivir, esto es obvio). Pero si mi única motivación en el trabajo es ganar dinero, o en el peor de los casos ganar mucho dinero, probablemente no seré una persona muy feliz, y me vendría bien revisármelo.

Debemos preguntarnos:  “¿me gusta mi trabajo?”, con independencia de si es un trabajo “bien reconocido socioeconómicamente” o no.

La mejor forma que se me ocurre para explicar esto, utilizando la menor terminología médica y psicológica posible, es contando un pequeño cuento:

Un viajero caminante se detuvo frente a una cantina que encontró en su camino. Allí todos los trabajadores hacían lo mismo, picaban en la piedra para extraer bloques. El caminante era curioso y decidió preguntar a algunos hombres por su trabajo. El primero le dijo que su trabajo era el peor, picando piedra de sol a sol. El segundo le dijo que no era ni el peor trabajo ni el mejor trabajo, pero que le permitía vivir dignamente. El tercero le dijo que le encantaba su trabajo, porque estaba construyendo una catedral. Los tres hacían exactamente lo mismo, pero los tres vivían su trabajo de una forma diferente en base a su actitud ante el mismo.

Disfrutar con el trabajo para que este no sea una carga se aprende, igual que en el contexto de tratamiento de adicciones, se aprende a disfrutar de una nueva vida sin drogas… Y nunca es tarde.

Si nuestro trabajo se ha convertido en un aburrimiento y un castigo, tenemos dos opciones: cambiar nuestra actitud hacia el mismo, siendo más proactivos y creativos, o atrevernos a cambiar de trabajo, orientándonos en aquello que más nos gusta, o que mejor sabemos hacer … Y que a lo mejor no hemos tenido la oportunidad de hacerlo hasta este momento, da igual la edad y condición, nunca es tarde para el cambio.

Todo el equipo de Centro Médico AUPA estamos listos y preparados para ayudarte. Feliz Vida Nueva !!!

Fernando Gallego

Psicólogo Centro Médico AUPA