CURARSE EL ALMA

Y vino una tormenta de pedrisco y lo arrasó todo, tan sólo quedaste tú, desnuda y confundida, con mirada perdida y cara de estupecfacción, por no entender por dónde había logrado colarse el vendaval que arrastró tus pertenencias, tus sueños, tu presente y quizás algo de tu dignidad y bastante de tu autoestima. Lloraste, te peleaste con la almohada noche tras noche, caminaste sin rumbo durante días por las calles de Madrid, sin saber muy bien a dónde ibas y que pretendías encontrar. Entendiste que debías parar y pensar, comprender que aquello no era el fin de tu mundo, sino que sólo era el cambio de una etapa de tu vida, tenías que prepararte para las futuras sorpresas que el destino te tenía preparadas, no temerlas y seguir luchando, aceptando que no puedes controlar la enfermedad, la muerte, el abandono, los sentimientos ajenos….

Sóla, cómo en realidad todos estamos, aunque no nos demos cuenta, ya que en lo más profundo de nuestros pensamientos, sentimientos y decisiones, sólo contamos con nosotros mismos. Tú debes ser la guionista de tu propia vida, decidir como quieres reaccionar ante las dificultades, fracasos y también ante los éxitos. Ello, es lo que va conformar quien eres, cómo va a ser tu existencia y tan sólo lo vas a decidir tú, es tu responsabilidad.

Es importante que tomes los caminos correctos y no te acobardes ante la adversidad y la crisis personal. Rodeáte de aquellos que siempre están ahí, tu familia y amigos que te quieren incondicionalmente, tal cómo eres, sin máscaras, sin disfraces de triunfadora o super heroína…

Supera la pérdida lo antes posible, tarde o temprano tendrás que hacerlo, por tanto, ¿por qué no decides que sea mejor temprano que tarde?.

Cuando uno ha visto morir a la persona más importante de su vida, ha sufrido una ruptura amorosa o ha lidiado con una decepción grave, es necesario tomarse tiempo, perdonarse por los errores cometidos, por los abrazos y besos que no has dado a tiempo, por los “te quiero” que no has verbalizado, ya que erróneamente, diste por hecho que aquellas personas que has perdido, siempre estarían ahí, sin tener en cuenta, de manera infantil y absurda, la existencia de la muerte y del desamor.

Piensa en ti, sólo en ti. No es una recomendación de egoísmo, si no que es una indicación para que aprendas a valorar lo que tienes, quién eres y lo que puedes llegar a ser si te lo propones y te esfuerzas.

No des nada por sentado nunca más, huye de conductas tóxicas y de las personas que te roban energía, no les des ni la hora. Tú eres valiosa, no regales tu tiempo, tu inteligencia, tu compañía ni tu cuerpo, a aquellos que no se lo merezcan.

Haz lo que te gusta, construye tu mundo de nuevo. Míralo como una oportunidad para empezar otra vez y corregir aquello que nunca te ha gustado de ti misma. Piensa que tienes un cuaderno en blanco delante de tus 5 sentidos, recién salidito de la papelería. Sólo tú, tienes el poder de escribir en él lo que quieres experimentar, decidir cómo quieres vivir. ¿Quieres escribir una comedia?, ¿una historia de aventuras?, ¿un relato de amor?, o por el contrario ¿quieres que sea de terror?, ¿un drama o una historia belicista?.

Eres poderosa, usa bien ese poder y no lo malgastes conviertiendo tu presente y tu futuro en un desastre de desequilibrios y compulsividades. Se inteligente y rodéate de gente buena que sume, que te anime, que te apoye, que te ayude a cuidar de ti, hasta que aprendas a hacerlo sola.

En definitiva, disfruta del camino, vivir es un privilegio, aunque de vez en cuando toque lidiar con la travesía del desierto. Vístete cómo una estóica y a patearlo, aguanta sin miedo y cuida de ti con uñas y dientes, ya que el oasis siempre, pero siempre, siempre, acaba apareciendo para premiar tu esfuerzo y valentía en el recorrido acometido.

* Mamá, te dedico éste artículo, expresando al Universo lo que te echamos todos de menos y lo muchísimo que te hemos querido, no te olvidaremos nunca.

 

Virginia López Belllo

Coordinadora Centro Médico AUPA