1. Quiero presentaros a esta niña, que os centréis en observar esos ojitos negros y brillantes, en la inocencia de su gesto travieso, su tranquilidad, el sosiego que muestra su pose.

La veis libre, tranquila y feliz. Probablemente esté maquinando tirarse a la piscina, cuando el animalito ni siquiera aún sabe nadar o quizás esté sonrriendo contenidamente, siguiendo el dictado del fotógrafo, que seguramente sea su cariñoso abuelo.

2. Quiero que miréis su pelo, moreno, brillante y de flequillo trasquilado. Me la juego a que es porque su madre, que seguramente sea la que está cosiendo detrás, desbordada por los quehaceres de una familia numerosa, se lo ha cortado en 20 segundos con las tijeras del pescado, mientras con la otra mano plancha la camisa del uniforme del mayor de ellos y con el pie izquierdo, acuna el carrito de la pequeña de los hermanos, para que se duerma.

3. Quiero que miréis su rollizo cuerpecito blanco y sin mácula, como lo es su conciencia.

4. Quiero que contempléis a esta niña de occidente, que no pasa hambre, ni guerras, ni penurias, bien alimentada, protegida…

Por su “no atuendo”, sospecho que hasta sus padres tienen piscina y viven en un bonito chalét.

5. Quiero que miréis esos ojitos pícaros que se mueren de curiosidad y de ganas por descubrir el mundo. Esa mirada inocente que ingenuamente cree que sus padres son perfectos y que su realidad y su micromundo son el paraíso. Se sabe a salvo de cualquier depredador.

6. Quiero que os fijéis en su nariz, seguro que está respirando, está viva y sana. Ni siquiera es consciente de que eso sea demasiado importante, ni mucho menos misterioso. Lo vive con normalidad, sin sensaciones de muerte inminente o de ansiedad por vivir desenfrenadamente, para disfrutar de chutes de dopamina que le calmen sus monstruos. Estoy segura que sus monstruos se los calma su madre, con un beso de buenas noches y colocándole la almohada y las sábanas para que ella esté cómoda, tranquila y en paz.

nina

Ahora quiero, que pienses: 

  • ¿Le darías un cigarro y un ron-Cola?.
  • ¿O lo que te apetece es asustarla y contarle, que cosas muy graves van a pasarle?.
  • ¿Te motiva decirle que es fea?, ¿qué es gorda?, ¿qué es tonta?, ¿qué es insignificante y no vale nada?.
  • ¿Te sale convencerla, para que pare de intentar conseguir eso que tanto le beneficiaría, porque nunca lo va a lograr?.
  • ¿Le enseñarías a curar su ansiedad comiendo, practicando sexo o esnifando cocaína?.
  • ¿A lo mejor estás maquinando para darle esas benzodiacepinas que has pillado haciendo trucos?.
  • ¿Tal vez estés pensando en darle un porrito para que duerma mejor?.
  • ¿Le dirías que esa casita que ha dibujado es una mierda y se la tirarías a la basura?.
  • ¿Le enseñarías a hacer trampas, a mentir y a salirse con la suya a costa de los demás?.
  • ¿La colgarías de los pies, hasta que toda la sangre le bajara a la cabeza para que dejara de pensar de una vez?.
  • ¿La azuzarías, agobiarías y empujarías para que saltara a esa piscina sin saber nadar?.
  • ¿Le pegarías una paliza, la cortarías en mil pedazos, la golpearías?.
  • ¿Tal vez le dejarías cruzar una autopista a sus anchas?.
  • ¿Le intentarías esconder la ropa, para que tuviera que salir desnuda a la pizarra de su clase y pasara la mayor vergüenza del mundo?.
  • ¿Le enseñarías a decir SÍ, cuando sabes que debe decir NO, y NO cuando sabes que debe decir SÍ?
  • ¿Le dirías que sólo merece miseria y basura?
  • ¿Le aconsejarías qué haga siempre lo que le dicten los demás, porque si no, nadie la va a querer nunca?

Ahora quiero que tú cojas una foto tuya de cuando eras pequeño o pequeña. Una que te guste mucho, una que te haga sentir nostalgia, felicidad, armonía, equilibrio. Cualquier sentimiento bonito sirve, quizás por quien te la hizo, o porque te evoque recuerdos suaves y cálidos, en forma de olor, sabor, cualquier sensación agradable y placentera puede valer.

Ahora quiero que la mires con detalle, como he hecho yo con la niña de la foto, diseccionándola en esos 6 puntos de arriba.

Observa quién es esa niña o niño, ¿Qué siente?, ¿Qué quiere?, ¿Qué te pide?

Ahora quiero que analices si durante los últimos, meses, años o décadas, has cuidado y respetado a esa personita pequeña que ves en la foto.

Si tu respuesta es: 

NO. Llevo tiempo maltratándola.

Entonces sigue leyendo…

¿Sigues aquí?.

Si sigues aquí, leyendo este relato, es que ya te has dado cuenta, de que tienes que pedirle perdón.

Cúrale las heridas, demuéstrale que nunca más la vas a humillar, golpear, arrastrar, a partir de ahora mismo, ya has empezado a saber lo valiosa que es para ti y lo que la quieres. Definitivamente vas a cuidarla, darle calor y a mimarla. Protegerla de depredadores y apartarla de conductas insanas y de personas tóxicas.

Nunca más le vas a meter miedo, ni a castigarla, ni a fustigarla, ni a hacerle sentir inferior. Vas a convencerla de que es libre y de que tiene todo un mundo por descubrir. A partir de hoy mismo vas a animarla a que sea “la guapa y lista de la clase”, a no necesitar de gurús y sabios que dominen su vida, a ser independiente, buena, sensata, trabajadora, cabal, honrrada, honesta, leal, transparente…

Ahora quiero que nunca más esa personita tenga que desconfiar de ti, porque vas a jurar, ahora mismo, que nunca más vas a volver a ser su peor enemigo.

Ahora quiero que te reconcilies con ella y que sea tu mejor amiga o amigo de nuevo, que la ames por encima de cualquier cosa, de cualquier circunstancia, de cualquiera que se interponga en tu voluntad.

En definitiva, nunca más vas a volver en tu vida a faltarle al respeto. Porque si lo haces, te lo estás faltando a ti mism@. Porque esa persona, aunque te parezca mentira, sigues siendo tú.

Virginia López Bello

Cordinadora de Centro Médico AUPA