Recientemente hemos podido leer un artículo publicado en El País con el siguiente titular:

Michael Caine: “Mi mujer me salvó, me bebía una botella de vodka al día”.

Yo me atrevo a inferir que, quien para mí es uno de los mejores actores de todos los tiempos, se está sintiendo muy liberado al hacer estas declaraciones, por varios motivos:

  • Por un lado, está reconociendo públicamente su alcoholismo (y también su gran tabaquismo) y lo hace analizando, en estas mismas declaraciones, los factores que él entiende que le llevaron a esta situación como “el estrés y la presión” según sus propias palabras.
  • Por otro lado, y no menos importante, de hecho es en el punto en el que voy a centrar el foco de mi artículo, está reconociendo el incondicional apoyo familiar, en este caso de su mujer… Sin juzgarle, tratando de entender y yendo de la mano con él. Según las propias declaraciones del actor, su mujer, Shakira Baksh, nunca le dijo que tenía que dejar de beber, pero el estar con ella le hizo querer estar sobrio y seguir vivo.

Cuando uno mismo reconoce un problema es cuando puede abordarlo… ¡¡Nunca antes!!

Esto sería una máxima que podríamos aplicar a cualquier aspecto de la vida, pero cuando se trata de una adicción o un comportamiento adictivo es especialmente importante. Y si este momento tan importante viene precedido, acompasado y reforzado de la comprensión y el apoyo familiar, contamos con lo que los profesionales de la salud llamamos un buen “predictor de éxito”.

Consciente de ser muy reduccionista, me atrevo a exponer lo siguiente, porque creo que resume muy bien la intención con la que escribo este artículo: cuando el AMOR (con mayúsculas, que neurobiológicamente tiene que ver con nuestro neocortex cerebral) es más grande que el MIEDO (que neurobiológicamente tiene que ver con nuestro cerebro más animal o primitivo) es cuando, según Albert Einstein, nos acercamos a nuestra Verdad, Belleza y Bondad (a nuestra esencia) y ahí es donde sentimos la FELICIDAD, como una consecuencia, sin buscarla directamente.

A veces, desgraciadamente, las situaciones y dinámicas familiares que se han creado en torno a la persona adicta son tan adversas, que el paciente no puede contar con esta importantísima fuente de energía externa que son los seres queridos (que ya no lo son tanto), al menos al principio del tratamiento. En el transcurso de la terapia todo va cambiando y son muchos los procesos en los que se produce la deseada reconciliación.

La terapia consiste en que el paciente se conozca, conozca sus emociones, el por qué de sus reacciones, que observe sus procesos internos y aprenda de ellos, y desde aquí, y sólo desde aquí, aborde el CAMBIO que le va a llevar a reinventarse y trabajar un estilo de vida digno, responsable, creativo y apasionado … O lo que es lo mismo, a sentirse bien consigo mismo física, psíquica y socialmente.

Todo el equipo de Centro Médico AUPA estamos listos y preparados para ayudarte. Feliz Vida Nueva.

¡¡Y felicidades Michael Caine!!

Fernando Gallego

Psicólogo Centro Médico AUPA