– ¿Tú que tomas para la ansiedad?…..

– ¿yo?, decisiones

Voy a estudiar derecho, no! Medicina, no!, mejor biológicas, ¿y si no estudio y acepto ese trabajo que me han propuesto?.

Voy a casarme, no! Mejor me quedo soltera y no asumo compromisos, ¿y si me quedo sóla el resto de mi vida?.

Voy a escalar el Everest, no!, mejor me quedo y empiezo a trabajar en ese bufete de abogados que me pagan tanta pasta, ¿y si muero escalando el Everest?, ¿pero, y si hacerlo es la mejor experiencia de mi vida?

Voy a comprarme una casa, no!, mejor la alquilo!, ¿y si me quiero ir a vivir a otro país y no puedo porque tengo una hipoteca?.

Voy a salir con Juan, no!, mejor con Pepe, no!, creo que me gusta más Juan, ¿y si luego me doy cuenta de que Pepe hubiera sido una excelente pareja para mi y ya es demasiado tarde?

Cientos de decisiones tomamos a diario, estas van a conformar lo que somos, más gordos, más delgados, más sabios, más torpes, más simpáticos, no tan simpáticos, más amables, menos, más egoístas, más altruistas…

Incluso si estás leyendo este artículo, estás tomando la decisión de hacerlo. Por lo general muchas de estas decisiones son tomadas de manera inconsciente, pero hay otras que se toman usando nuestra libertad y nuestra voluntad. Cuando tenemos “la suerte” de dar con una crisis personal, se nos ofrece la posibilidad de decidir y cambiar nuestro destino con la puesta en práctica de decisiones conscientes. Cuando perdemos un trabajo, una pareja, a un ser querido….estas situaciones van a permitirnos madurar y poder aprovecharlas a favor de obra, para empeñarnos en construir un “yo” mejor, si las dejamos escapar, estaremos perdiendo una oportunidad de oro para cumplir con nuestro papel como ser humano y acumular experiencias vitales satisfactorias. No debes olvidar que tú, y sólo tú, eres el único guionista de tu vida, el auténtico escritor de tu biografía. Debes decidir si quieres que sea un libro de aventuras, amor, pasión o por el contrario uno de misterio o terror.

Optar, optar y más optar…¿estresante, no?…pues depende…. ¿Tomo café o colacao?, ¿me pongo falda o pantalón?, ¿voy en Metro o pillo el bus?, incluso cuando no elegimos, estamos eligiendo. Como ya he dicho, los seres humanos gozamos de libertad y de voluntad, y podemos usarlas para cambiar los designios de nuestro destino. ¿Pero que ocurre cuándo la indecisión nos produce ansiedad y sentimos zozobra?. Pues que esas dudas, en ocasiones pueden abocarnos a la ansiedad, pudiendo incluso convertirse en algo patológico que nos dañe y perjudique.

Las personas que saben tomar decisiones, son más responsables, maduras y seguras de si mismas. Tienen una manera de vivir la vida con sabiduría y diligencia, pudiendo acometer exitosos planes, probablemente construidos por la experiencia acumulada de tantos otros fracasos.

En definitiva, el ser humano que quiera vivir en equilibrio y construir una vida satisfactoria, feliz y en paz, deberá usar su intelecto llevando a cabo planes y renunciando a otros, tendrá que superar el miedo a perder o a equivocarse. Quién sabe, quizás de una equivocación garrafal, surga una oportunidad, que sin la primera, nunca se hubiera puesto en tu camino. Ser indeciso o tener decisión, es también una elección personal que sólo puedes tomar tú, ello te va a formar como persona y modelará quien eres, resultando de una u otra manera, un ser humano más atractivo o menos, alguien más feliz o menos feliz, un individuo con una vida gris o un individuo con una vida con los colores del arco iris al completo…

Lo mejor es que cada uno se guíe por su intuición y asuma con diligencia y competencia como quiere conformar su vida, qué quiere ser, quién quiere ser y de quién se debe rodear.

Decido y opto por desearte suerte!

Virginia López Bello

Coordinadora de Centro Médico AUPA