Hemos conocido, gracias a EL COMIDISTA, el experimento de Sacha Harland, un joven holandés que decidió aparcar el azúcar, el alcohol y la “comida basura” durante 30 días.

Su dieta mensual se basó en verduras, fruta y otros productos frescos no procesados, aunque como bien explica el artículo, que ha consultado con nutricionistas y otros especialistas de la salud, la dieta de Sacha es “quizá algo pobre, poco adecuada o hipocalórica”. De hecho, es un joven sano y atlético y en 30 días pierde unos 5 kg.

Lo importante del experimento es comprobar cómo, efectivamente, el conejillo de indias Sacha considera sentirse más irritado o enfadado durante los primeros días y, finalmente, asegura encontrarse con más energía y fuerza.

Como ya hemos explicado en otros artículos de nuestro blog relacionados con el tema, el azúcar refinado es una sustancia muy nociva para la salud. ¿Por qué? Principalmente, el azúcar se asocia a la diabetes y a la obesidad; además de a los problemas cardíacos, hepáticos y renales. Un problema más profundo y desconocido se encuentra encerrado en esta sustancia: la adicción. La cual se puede relacionar con trastornos psicológicos, como la depresión, los ataques de pánico, la angustia…

También queremos hacer hincapié en algo muy llamativo de lo que Sacha se percata en esta audiovisual andadura: la publicidad le persigue por todas partes. Es imposible escapar.

Los anuncios de comida procesada o comida basura, o incluso de alcohol, tan aceptado en nuestra sociedad, le incitan continuamente. Le entran ganas de beberse una Coca- Cola, o comerse una hamburguesa, simplemente porque enormes letreros le acechan, así acosándole. Sin embargo, su cuerpo no lo necesita en absoluto. Las empresas deberían echar un vistazo a su ética y su moral y comprobar el daño que están causando a nuestra sociedad. Por poner un ejemplo, en los últimos años se han multiplicado exponencialmente los casos de obesidad infantil. Es algo intolerable.

Por último, en relación con el parón de consumo de alcohol por parte de Sacha, me encuentro en sintonía con lo que dice el experto del artículo de El Comidista. Y es que en el experimento del holandés quizá mezclan demasiados temas. Por desgracia, el alcoholismo es un grave problema de nuestra sociedad y una terrible enfermedad crónica que padecen muchas personas. Entiendo, por tanto, que sería conveniente y muy interesante realizar un experimento similar a éste, centrándose exclusivamente en los beneficios obtenidos al dejar de beber alcohol durante un mes. Los resultados serían sorprendentes.

La respuesta del holandés cuando le preguntan si piensa mantener el estilo de vida que ha llevado durante esos 30 días, es que no. “Una dieta completamente sana, no. Quiero comer sano pero, de vez en cuando, quiero comer una barrita de chocolate y beber una cerveza”.  En ningún momento nos explican que, en su vida normal, Sacha no consuma alcohol diariamente y que no sufra una adicción al mismo y, por tanto, pueda permitirse beber una cerveza de vez en cuando, si además es capaz de controlar ese “de vez en cuando”. Tampoco se hace especial énfasis a los efectos positivos de no consumir alcohol. 

Podemos concluir diciendo que el video es algo sensacionalista (como ya comenta la dietista-nutricionista Lucía Martínez en el artículo), pero desde nuestro punto de vista, cualquier intento por hacer entender al público (el video cuenta con más de cuatro millones de visionados en YouTube) la importancia de cuidarse, de llevar una vida sana y libre de tóxicos, es vital para ayudarnos a sentirnos mejor por dentro y por fuera, con más energía y mejor humor. 

Irene Ramírez 

Redactora Blog CENTRO AUPA