«LA FELICIDAD ES UN ESTADO, NO UN OBJETIVO»

 Según escribe Silvia C. Carpallo en un reciente artículo en El Pais, “la dictadura de la felicidad está colapsando las consultas psicológicas.”

Vivimos en una sociedad gobernada por el marketing que nos obliga a satisfacer las necesidades que esta misma disciplina crea, y lo peor de todo es que no somos conscientes de ello.

Creemos que la felicidad está ahí fuera, y que debemos hacer todo lo que esté en nuestra mano para conseguirla, incluso renunciando a nosotros mismos o pisoteando a personas para demostrar así que valemos más que ellas y que somos por tanto más felices.

La felicidad está dentro de cada uno de nosotros. Esto es lo más importante que debemos entender. No podemos plantearnos la felicidad como un objetivo a alcanzar. La felicidad es un estado fruto de “nuestra voluntad de sentido”, que es un término acuñado por el psiquiatra Viktor Frankl.

Todo este boom de la felicidad que estamos viviendo tiene mucho que ver con el afán de perfeccionismo, y lo primero que tenemos que aprender es a aceptar que no somos perfectos, que no podemos tener todo bajo nuestro control, y que estamos en la vida para cometer errores… y aprender de ellos, por supuesto.

La vida no siempre es bonita, y tenemos que aprender a entender y manejar nuestras decepciones y nuestros miedos.

La felicidad está en la sala de espera de la felicidad, esto es, mientras estamos esperando a que se abra esa puerta, es muy probable que ya estemos siendo felices sin ser conscientes de ello.

En el maravilloso cortometraje “Las Esperas” podemos ver como una abuela le aconseja a su nieta que baile como si nadie la estuviera viendo, que ame como si nunca le hubiesen hecho daño y que trabaje como si no necesitase el dinero, lo que creo que resume perfectamente el enfoque incremental desde el que trabajamos en Centro Médico AUPA.

El afán de perfeccionismo al que muchas veces nos inclina la sociedad en la que vivimos nos conduce inevitablemente a la ansiedad por sentir que tenemos que hacer todo perfecto y al mismo tiempo.

Hace poco asistí a un curso en el que al finalizar el profesor nos daba una onza de chocolate. Nos pedía que la comiésemos de tres mordiscos. En el primero nos pedía que pusiésemos la atención en el dulzor. En el segundo en el amargor. Y en el tercer y último mordisco nos pedía que intentásemos degustar a la vez el dulzor y el amargor. Pues esto es la vida.

Todo el equipo de Centro Médico AUPA estamos listos y preparados para ayudarte.

Feliz Vida Nueva !!!

Fernando Gallego

Psicólogo Centro Médico AUPA