“Mejorar la vida íntima es una preocupación colectiva. Esto han alumbrado al respecto los estudiosos del mundo”.

[BUENA VIDA] EL PAÍS

¿Qué efectos tiene nuestro estilo de vida en la capacidad de disfrutar de sexo saludable?

Este interesante artículo de EL PAÍS que os traemos hoy, repasa los resultados de estudios científicos que investigan un asunto que genera cierta preocupación colectiva, sobre todo cuando la vida íntima no funciona como nos gustaría. Y al parecer, esto es una situación más frecuente de lo deseado.

La ciencia nos da respuestas. Y estas son algunas de las conclusiones basadas en evidencia científica a través de diversos estudios realizados:

  • Afirman que las mujeres alcanzan mayor satisfacción sexual con la madurez y que la mala salud disminuye la actividad y el placer sexual, especialmente la enfermedad cardiovascular.
  • Relacionan el hecho de llevar tacones con una mayor dificultad para alcanzar el orgasmo (al desplazar la postura del cuerpo puede generar disfunciones sexuales).
  • Exponen resultados de como las hormonas femeninas se modifican con el sudor de los hombres, predisponiendo a la mujer al sexo.
  • Sostienen que en el marco de una pareja estable aumenta la complicidad y la intimidad en comparación con las relaciones esporádicas.
  • Incluye el dormir bien como un factor importante para tener un correcto funcionamiento en todos los órdenes, incluido el sexual.
  • Aseguran que “las parejas de países occidentales que gozan de mayor igualdad entre hombres y mujeres tienen niveles de satisfacción más elevados”.
  • Vinculan el exceso de peso con algunas disfunciones sexuales.
  • Concluyen que el deporte en contraposición a una vida sedentaria mejora notablemente la calidad de la vida sexual y por supuesto como era de esperar, refieren que el desconectar de la tecnología (móviles, tablets, ordenadores, etc…) para conectar con la pareja es esencial para disfrutar de un momento intimo de verdad.

Seguramente, algunos de estos hallazgos son más que previsibles y de sentido común. Pero es interesante saber que la ciencia lo confirma. A veces es frecuente encontrar personas que no creen que estos elementos puedan ser medibles y que muestran cierto escepticismo a la hora de incluirse en los resultados antes mencionados. Y por desgracia, esto sucede con temas aún más relevantes que el sexo como es la salud. La sensación colectiva con frecuencia se traduce en: “esto a mi no me pasa ni me pasará”.

La ciencia viene a demostrar que somos seres mecánicos y automáticos en una parte muy importante de nuestras conductas y que si nos entrenamos siguiendo patrones de vida saludables, algunos sobradamente demostrados, nuestra vida mejorará en todos los ámbitos.

¿Y por qué nos cuesta creerlo? ¿Por qué pensamos que es tan difícil cambiar?

Estamos condicionados por innumerables temores, tensiones, prejuicios en torno al sexo y a muchos otros temas como son las adicciones, materia que solemos abordar en profundidad en este blog.

Para poder identificar estas limitaciones que en ocasiones son generadoras de problemas muy graves debemos en primer lugar hacernos conscientes de las mismas para poder transformarlas en actitudes sanas y equilibradas. Reconocer, por ejemplo, en este tipo de estudios científicos, si hay elementos comunes con nuestra vida, compartir estas inquietudes con los seres más queridos para “normalizarlas” y desbloquear la ansiedad que generan y adoptar una actitud de humildad y apertura pueden ser los primeros pasos. Y por supuesto, buscar ayuda profesional en el caso de no ser capaces de que los cambios deseados se produzcan porque a veces ni siquiera es posible imaginar que se puede. Y se puede.

Marta Blázquez

Terapeuta Centro Aupa