NO SOY MEDIA NARANJA

Ni mucho menos, aunque esta sea la idea que nos han grabado a fuego en la cabeza: buscar la media naranja, buscar la persona que nos complemente. Y no hablo sólo de amor, hablo de amigos, familia y de esa idea de que si no eres la mejor amiga de tu hermana o de tu madre, no cumples el patrón de familia feliz, o si no compartes todo con tus amigas y sois una piña indisoluble, no tienes amigas de verdad, o si no tienes una pandilla con la que vas a todas partes, no perteneces a ningún grupo y eres un bicho raro. No, no y no. Cuánto daño ha hecho todo este tipo de ideas, cuánta frustración generada al ser consciente de que no cumplo los patrones establecidos. Es ese demoledor afán de clasificación que tenemos: tienes pareja o no, eres guapo o eres feo,eres de derechas o de izquierdas, eres rica o eres pobre, tienes estudios o no, eres lista o no, tienes un trabajo exitoso o vulgar…..y así podríamos seguir una lista interminable de la clasificación de pares opuestos que hemos aprendido y que, supuestamente, nos definen. Pues perdón, yo no me defino así. Soy un ser humano independiente, sin etiquetas, libre, que tiene sus propias ideas y que ha tenido sus propias vivencias, que se ha replanteado mil veces sus “creencias”, que se equivoca y rectifica. Las certezas empobrecen, porque impiden que te hagas preguntas.

Por todo esto, no necesito complementos, ni me falta nada si estoy sóla. Esto no quiere decir que defienda el aislamiento o el individualismo férreo, ni mucho menos. Soy la primera defensora de la importancia del amor en nuestras vidas y de la necesidad de relacionarnos con los demás como parte imprescindible de nuestra felicidad. Pero eso no implica tener dependencia emocional de nadie, esto no implica que me “muera” si me falta esa persona, eso no implica que sólo soy feliz si estoy a su lado. Esto es lo patológico, esto es lo peligroso. Sólo si aprendo a convivir y a querer a la persona más importante, que soy yo misma, podré mantener relaciones satisfactorias con los demás. Sólo si me quiero, apartaré de mi vida a todo aquel que no lo haga, sólo si me valoro, apartaré de mi vida a todo aquel que me desprecie, sólo si me respeto, alejaré a todo aquel que no lo haga. Sólo si entiendo que por mucho que quiera a alguien, cada uno tiene su vida y su espacio, y comprendo que es sano y necesario, mantendré relaciones saludables. No es necesario que esté pegada a una persona todo el día, ni necesito que me llame a todas horas, ni me tiene que incluir en todos sus planes, y no por eso he de sentirme menos querida. Insisto, debo aprender a vivir conmigo misma, a valorarme, a conseguir mi equilibrio emocional propio, a disfrutar de lo que tengo, a juzgarme con cariño, a comprender que tengo en mí todo lo que puedo necesitar, a no ser egoísta, a replantearme que es posible que las ideas que tengo sobre las relaciones son aprendidas y puede que no sean las correctas. Sólo desde aquí podré añadir, sólo desde este punto todo aquel que incorpore a mi vida sumará, no complementará, sólo así mis relaciones de pareja, familiares, de amistad dejarán de ser asfixiantes y generadoras de angustia, para convertirse en tesoros que convierten mi vida en algo más rico. Me sentiré independiente, pero muy querida, porque no necesitaré demostraciones continuas de cariño, me bastará con la certeza de saber que es así.

Creer en uno mismo es la primera nota que tienes que tocar si quieres que tu vida se convierta en una maravillosa melodía. Como leí hace poco: “ No debes cometer el mismo error dos veces, la segunda vez que lo haces, ya no es tu error, es tu opción”

Dra. San Román